José Newman
Vaya Día de Felicidad q hoy celebran y digo ellos porque por lo pronto ni yo, no se Usted o tú, ni aquel ni aquella y tampoco nosotros, pienso, estamos como para celebrar. Es tanto lo q estorba y sobra y falta y no anda bien ni siquiera anda q la celebración parece broma de mal gusto.
De ellos pareciera q sí andan para celebrar pues se les hizo, la hicieron -decimos – Se Las Hizo, cabría decir refiriéndonos al del hermano muerto de balazo q resultó muy vivo, vivales, q a base de rollo mareador, historias fantásticas y promesas seductoras fue tejiendo una gran mentira de la mano de una bravuconada tras otra la llegó a hacer para sí y los suyos pero la otra mitad del milagro, con mucho la más grande esa fue la poquitez de tantos a quienes ese encantador de cochinillas engañó con versiones, sedujo con promesas de cielo compartido o intimidó con amenazas, bravatas y plantones.
Los engañados pobres de algo, los intimidados y cobardes hombres y mujeres de poder q detrás del boato podían poco por miedosos, medidos, mediocres y mala madres, a la cabeza seis presidentes de esta República enorme de tamaño y complicada de nascencia pero sobre todo corta de alcances y hecha con tantísimo pueblo tonto y agachón, crédulo y creído tal como esos seis q le tejieron con armiño de cerda y de petate el camino para hacerla y vaya q la hizo y la sigue haciendo con para por sin sobre y tras El en la persona de esa Ella de las muchas q con ella – dice Ella – q llegaron.
Ellos sí están celebrando su felicidad y no se la acaban de contentos. Q se acabe el pais pero no Ellos pues su Felicidad es grande y tambien ciega, sorda y muda !




