No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
Crece la presión de Estados Unidos a México, para que se permita el ingreso de militares estadounidenses a territorio nacional, con el objetivo de combatir a los cárteles de la droga que tienen al país sumido en una ola de violencia, a la que no se le ve fin.
Ayer, en una acción nada transparente, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, determinó hacer una tercera entrega de líderes de organizaciones de narcotraficantes a la administración de Donald Trump, que, dicho sea de paso, tiene a la científica contra la pared.
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, fueron trasladados en aviones de la Fuerza Aérea Mexicana 37 operadores de los cárteles del Golfo, Los Zetas, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel de Sinaloa, Cártel de Los Beltrán Leyva, así como del Cártel del Noroeste.
Con la tercera entrega de este tipo en menos de un año, suman ya 92 miembros del crimen organizado enviados a Estados Unidos, la mayoría, requeridos por el FBI y la DEA.
Misteriosamente, la entrega se da a ocho días de la conversación que la presidenta Sheimbaum sostuvo una conversación con Trump, y justo en el primer año de gobierno del anaranjado en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.
Como recordará, la conversación no duro más allá de 15 minutos, y la jefa del ejecutivo mexicano presumió que “tuvo una muy buena conversación” con Trump, en la cual hablaron de “de distintos temas, incluyendo la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones”.
Es más, Sheinbaum señaló en su conferencia matutina de ese día que “la colaboración y la cooperación en un marco de respeto mutuo siempre dan resultados”, pero no sé Rick, creo que fue más la presión del magnate que el respeto, porque al mandatario estaounidense no se le dan esas formas.
En su cuenta de X, En su cuenta de X, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, justificó el hecho, al señalar que”la acción se ejecutó conforme a la Ley de Seguridad Nacional y bajo mecanismos de cooperación bilateral, con pleno respeto a la soberanía nacional”.
Y por si estaban preocupados, añadió que “se estableció el compromiso de no solicitar (por parte de la Justicia estadounidense) la pena de muerte” para esas personas.
Ahora bien, ante la falta de transparencia en esas entregas, vale la pena preguntar al Gabinete de Seguridad y a la Secretaría de Relaciones Exteriores, cómo fue el procedimiento, sí se apego a la ley, a los convenios y tratados internacionales vigentes, así como el respeto al derecho internacional, ú obedeció a las presiones del mandatario estadounidense. Qué conste, son preguntas sin ofensa.



