Publicidad
← Portada

Columna de opinión

La chusma

Luis Farías Mackey

37 visitas
Publicidad

Luis Farías Mackey

 

“La vida es un manantial de placer; pero donde bebe la chusma con los demás se envenenan todos los pozos.

“Soy propicio a todo lo limpio; pero no me gusta ver la risa de los hocicos ni la sed de los impuros.

“Arrojan su mirada al fondeo del pozo: ahora el pozo me devuelve el reflejo de una sonrisa perversa”.

Que nadie crea que Nietzsche es un fifi: en sus palabras no hay un ápice de clasismo.

Por eso se adelanta a acotar: “Han envenenado el agua sagrada con su lascivia; y como llamaron ‘placer’ a sus sucios sueños, han envenenado incluso las palabras”.

Y es cierto, en un Estado de Derecho con libertad de expresión, se pretende imponer un lenguaje privativo y excluyente en defensa de los que reclaman inclusión exceptuando y condenando a los que no comulgan con sus ruedas de molino.

Pero regresemos a Nietzsche, quien narra que Zaratustra dio la espalda a los gobernantes cuando vio a qué llaman ahora “gobernar”: regatear y mercadear por el poder — ¡con la chusma!, así sea con ayuda de las tómbolas. Y Zaratustra atravesó “sin ánimo todo ayer y todo hoy”, tapándose la nariz: “¡en verdad todo ayer y todo hoy apestan a la chusma que escribe” y, añadiría yo: que postea y que mañanea: ahora hasta los diputados, impresentables y abominables, tienen sus mañaneras legislativas.

Por eso urge hacer al silencio bienaventurado.

Y no es que la chusma hable, ése es privilegio de la inteligencia. No, la chusma ruge y bala, chilla y adora, pero no discursa ni delibera.

Y fue así que se nos vació la vida; todos los frutos se perdieron, todos los pozos fueron envenenados, todo trabajo devinó vano, todo vino se avinagró y “un mal de ojo quemó nuestros campos y nuestros corazones”.

Nos hemos reducido a cenizas y “hasta el fuego hemos conseguido cansar”.

“Todos los pozos se secaron, y hasta el mar se retiró (…) estamos cansados incluso para morir”.

Algunos cantan alabanzas a un Dios que nunca fue, pero cuya fe perdura como la ignorancia y el engaño. A él y ellas se aferran desesperados ante el vacío de sus creencias y esperanzas, y esperan su resurrección, aunque más cercano a ella puede encontrar su encarcelación.

Pero la chusma adoradora envenenó todos los pozos y todas las palabras, voló por los aíres todos los puentes, borró toda huella y razón, apagó todos los fuegos y oscureció todo horizonte; el vacío más sordo y profundo reina desde entonces, pero algunos siguen creyendo y adorando a ciegas, a tientas y a locas, antes de vaciarse ellos mismo en nada.

Publicidad

Más columnas de Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Desvergonzado

Luis Farías Mackey   La vergüenza responde a un orden social asumido que se reconoce quebrantado y al cual se reintegra por…

Leer columna →
Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Pobres Robertos

Luis Farías Mackey   La madre regañó al joven, lo que ya venía siendo casi un mantra: “enderézate niño, ¡no camines jorobado!”…

Leer columna →
Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Democracia carcelaria

Luis Farías Mackey   El gran Salvador Camarena escribió ayer sobre la contradicción de construir más penales cuando la violencia cesa, los…

Leer columna →