* Una vez que legisladoras y legisladores locales de Morena, así como sus dirigentes, valoren que al promover una reforma similar a la alentada por los gobernadores de San Luis Potosí y Nuevo León, para que en los comicios del 2028 se imponga a mujeres de manera exclusiva a las candidaturas al Gobierno del Estado, estaban cayendo en el juego de un encubierto nepotismo, movido por los intereses personales de políticos ajenos a su partido, que tratan de heredar los cargos a sus cónyuges; ahora, seguramente darán marcha atrás a la iniciativa que en tal sentido se había presentado en la Cámara de Diputados de Hidalgo
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010
Especial de Expediente Ultra
(Primera Parte de II)
Si el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo “El Pollo” Gallardo y el mandatario de Nuevo León, Samuel García, pensaron que sería fácil imponer su “nepotismo conyugal”, para heredar el cargo a sus respectivas esposas, mediante reformas a sus constituciones locales que buscaban imponer en la equidad de género un piso disparejo a los varones en el terreno electoral, las cosas se les complicarán este 2026, ante los recursos de inconstitucionalidad que los partidos afectados están en su derecho de presentar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
En Hidalgo, la ola expansiva trató de ser replicada por las diputadas locales de Morena, Hilda Miranda Miranda y Diana Rangel Zúñiga, que enganchadas en esta distorsionada equidad, propusieron cambios al artículo 62 de la Constitución Local para que en el proceso electoral del 2028, todos los partidos de manera obligatoria postularán para el cargo de la gubernatura a mujeres, extendiendo además el llamado mini periodo de 2 años, a cinco, argumentando un empate de tiempos electorales en el 2033, con los comicios municipales, cuando el objetivo es y ha sido desde hace tiempo, emparejar la elección a gobernador con la presidencial; es decir, en el 2030.
De bote pronto, tanto diputadas y diputados de Morena, así como el dirigente estatal, se sumaron a la propuesta sin tomar en consideración que su origen embrionario tenía como objetivo principal un interés personal y avieso del gobernador potosino quien, por cierto, no goza ni ha gozado de antecedentes ni cartas de recomendación de probidad, moral y honestidad políticas.
Cuando trascendió que “El Pollo” –señalado antes de su llegada a la gubernatura de nexos con grupos de la delincuencia organizada–, estaba moviendo sus piezas en el Congreso de su Estado –el cual controla a través de personeros de picahielo como, Héctor Serrano, ex Secretario de Gobierno de la CDMX y tapadera de las corruptelas de Miguel Ángel Mancera–, para modificar la Constitución de San Luis Potosí, con el fin de que su esposa, la senadora Ruth González Silva, le sucediera en el cargo, al imponer candidaturas exclusivas para mujeres, el tema mostró que venía torcido de origen.
Es decir, que nada tenía que ver con lo dicho cínicamente por Gallardo en el sentido de que tras 80 años de gobernadores hombres era momento de que en su entidad llegara una mujer al cargo. El gobierno de “El Pollo”, no se ha caracterizado ni por resultados ni transparencia y su esposa llegó al Senado como producto de una negociación política. Esto lo saben perfectamente en Morena y en todos sus partidos aliados. No estamos inventando el agua tibia potosina, que conste.
Si ya la Constitución General del país establece la equidad de un 50 y 50 por ciento de candidaturas, y se encontraba abierta la puerta y la posibilidad para que cualquier partido postulara una mujer, ¿por qué el ambicioso “Pollo”, reformó la Constitución sanluisina?
La también bautizada como “Ley Ruth o Ley Esposa”, aprobada por las pistolas del gobernador, en la primera quincena del pasado mes de diciembre, resultó un traje a la medida para la cónyuge de “El Pollo”. Enfermizo y descarado nepotismo que no tardó en ser imitado por el mandatario neoleonés, Samuel García.
Ni tardo ni perezoso, el “Fosfo-Fosfo”, también trató de disfrazar una iniciativa similar bajo una supuesta “propuesta ciudadana”. La copia al carbón, con la cual Samuelito busca heredar la gubernatura a su esposa, Mariana Rodrígez Cantú, no ha sido posible cuajarla porque no cuenta, como en el caso de Gallardo, ni con la mayoría ni el control del Congreso Local, pero el fin es el mismo.
La Ley Mariana, hasta el momento, no ha podido ser negociada con las diversas fuerzas política de Nuevo León, pero no exime a que Samuel García insista en imponer en la candidatura de Movimiento Ciudadano a su esposa. Sí, la influencer que le hiciera célebre por sus “tenis fosforecentes”.
Aunque ambos mandatarios han tratado de cobijarse en el tema de la equidad de género, ha quedado en claro su abierta intención de aplicar un nepotismo a la vista de todos. Y si bien Samuel García y su partido no fueron aliados de Morena en el pasado proceso electoral del 2024, el caso de Gallardo es distinto pues el Partido Verde –que tantos pillos ha cobijado, como el caso del ahora senador por Morena, Cuauhtémoc Ochoa Fernández–, sí fue en coalición con los morenistas.
Por donde se le vea, “El Pollo”, actúo con torpeza y de manera anticipada por las reformas alentadas por Morena en el Congreso de la Unión, prohibiendo de manera tajante, a partir del 2030, que familiares, esposas y consanguíneos de los gobernantes en turno, sean candidatos. De hecho, su propia dirigente nacional, Luisa María Alcalde ya había señalado que en los estatutos de su partido se busca evitar el nepotismo y la no reelección en el 2027.
En tal sentido, al darse a conocer la aprobación del lacayuno y dócil congreso potosino de la Ley Esposa, Alcalde, abrió la puerta, como otros partidos, a la posibilidad de promover un recurso de anticonstitucionalidad. Postura similar asumió la propia presidenta de la República, pero parece que para muchas políticas morenistas, las señales de no engancharse en aventuras políticas con fines muy oscuros y torcidos, les pasaron de noche.
Nombres como los de la senadora Simey Olvera y la ex alcaldesa de Tizayuca, Susana Ángeles Quezada, comenzaron a dar entrevistas sin ton ni son en los medios, cual si fueran entusiastas promotoras de la Ley Esposa y hasta señalando que no bastaban dos años para hacer un buen gobierno.
El asunto de fondo es saber si al menos buscaron empaparse jurídicamente del tema que han venido abordando, lo mismo que las legisladoras locales que promovieron la iniciativa de reforma al artículo 62 de la Constitución Local.
Diversos juristas coinciden en afirmar que el restringir derechos para lograr el objetivo de imponer a las esposas de los gobernadores mencionados, convierte la imposición en una medida por demás cuestionable, pues excluir de manera absoluta a un género de la contienda electoral, constituye una afectación directa en el derecho de todos los mexicanos a ser votado.
La intención y trasfondo de las Leyes Ruth o Mariana, son claros vehículos de un nepotismo electoral que echa por tierra los supuestos argumentos de la defensa en cuanto a la igualdad de género. En términos concretos, la motivación real de estas reformas no es la igualdad sino los intereses políticos particulares.
¿Acaso esto no fue valorado por las morenistas que han estado haciéndole el caldo gordo al “Fosfo-Fosfo” y a El Pollo”?
Si las morenistas que ya se frotaban las manos –y sus promotores a ultranza–, quieren realmente fortalecer los mecanismos de paridad en un 50 y 50 por ciento que ya establece la Constitución, ¿ por qué no exigen que sus partidos –no solo Morena–, cumplan estrictamente con la postulación de un 50 por ciento de mujeres?
Hasta donde sabemos, ni a Ricardo Gallardo ni a Samuel García, les interesa este asunto. Lo suyo es estrictamente personal; sus esposas como prioridad. Nadie duda que reconocer la igualdad de género es un objetivo legítimo y necesario, pero debe ponerse especial cuidado en que nos sea utilizada por objetivos torcidos, ni ocultos intereses machistas que siguen operando diversos grupos de poder, como es el caso de Hidalgo, Estado donde sencillamente, esta propuesta apunta a ser desechada en el terreno legislativo, por su marcada anticonstitucionalidad.
Pero seguiremos hablando del tema en nuestra próxima entrega. (Continuará…)




