Anahí García Jáquez
August está por ingresar a una nueva escuela, lo cual lo pone nervioso porque, a sus 10 años, es la primera a la que asistirá en su vida. Sus miedos a las reacciones ajenas afloran pero él no se va a detener, pues es tiempo de conocer el mundo, y que el mundo lo conozca a él.
La lección de August (su título original en inglés es Wonder) es un trabajo de la escritora estadounidense R.J. Palacio y, ha sido tal su éxito comercial y de crítica, que de este texto se han escrito otros derivados en los que los protagonistas son personajes secundarios de esta historia. Aquí nos encontraremos y conoceremos a August Pullman, a quien llaman Auggie.
Él nació con el Síndrome de Treacher Collins, una condición genética en la que la característica principal es un conjunto de malformaciones craneofaciales, por lo que a su corta edad, Auggie ha pasado ya muchas veces por el quirófano para poder tener un rostro tanto funcional como estético. Debido a ello, su educación ha sido en casa e impartida por su madre pero esta etapa llega a su fin, pues sus padres, después de hablarlo y discutirlo, deciden inscribirlo en un colegio por lo que Auggie se enfrentará a un ambiente nuevo y por momentos hostil.
El lector tendrá un panorama muy amplio de esta situación, pues Auggie no es el único narrador de esta historia, la cual se divide en ocho partes, las que están narradas por diferentes personas, entre ellos su hermana mayor Olivia, mejor conocida como Via, y sus nuevos amigos Summer y Jack, entre otros.
Es así como entraremos al mundo de este niño, quien ha sido muy cuidado y protegido, ello en detrimento de su hermana, quien se ha sentido ignorada y abandonada, para hacer más llevadera su condición y ha recurrido a la fantasía para retraerse cuando el exterior es un lugar desagradable. Al presentarnos a la familia de Auggie, la autora nos habla de la importancia del entorno más cercano, pues es quien provee de seguridad y confianza a los niños y les da la fuerza para lidiar con lo adverso, a la vez que los prepara para la vida real.

Se nos habla de la discriminación y del bullying del que es víctima Auggie y del que tiene que sobreponerse para seguir adelante, pues es parte de su adaptación. Se nos habla también del valor de la amistad y el compañerismo, el cual será uno de los mayores descubrimientos para Auggie pero, sobre todo, que será una experiencia única para Summer y Jack, quienes se abren a la posibilidad de ser amigos de una persona que para ellos es diferente, aunque en el fondo sea como cualquier niño.
La lección de August es un texto muy ameno y entretenido, debido a su lenguaje claro y sencillo así como a la diversidad de voces que cuentan la historia, pues cada una de ellas le da su toque personal, dejando claro que la autora creó y delineó de manera adecuada a cada uno de sus personajes, en especial Via, cuya vida no sólo gira alrededor de su hermano y las burlas que ella también ha sufrido de parte de sus amigas, sino que lidia con sus propios problemas y desafíos.
Es inevitable que el lector empatice con Auggie y que quiera acompañarlo en este viaje que está emprendiendo, en el que se conocerá a sí mismo, crecerá y madurará, pues aprenderá que la aceptación por parte de los demás vendrá a veces y otras tantas no. Pero, ante todo, la lección más grande que tanto él como el lector aprenderá, es que las diferencias existen y hay que aprender a ver más allá de ellas, porque ahí también se puede encontrar lo bueno y lo bello.
La lección de August. R.J. Palacio. 2012. Editorial Nube de Tinta.




