Magacín CDMX
Alejandro Lelo de Larrea
Desde el pleito a golpes en el Congreso de la Ciudad de México entre morenistas y panistas, el pasado 15 de diciembre, la coordinadora de los diputados del oficialismo, Xóchitl Bravo ha tratado de reconstruir el diálogo con su interlocutor, Andrés Atayde, coordinador del PAN.
Las cosas van avanzando, van por buen camino hasta el momento. Pero pronto volverán a ser difíciles las circunstancias, porque todavía hay heridas sin cicatrizar y los temas en la agenda política, al interior y al exterior del Congreso, en la CDMX y en el país pueden muy fácilmente llevar a un nuevo desencuentro para el próximo periodo de sesiones, que empieza el próximo 1 de febrero.
La agenda nacional agitará más las aguas. El tema de la reforma electoral que impulsa el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum está ya provocando fricciones por todos lados. Hay mucho en disputa. El PAN acusa que Morena quiere eternizarse en el poder, quiere acabar con toda posibilidad de que las minorías puedan convertirse en mayoría y accedan al poder.
Sí, una gran paradoja, dicen los panistas, porque no quieren que las minorías de hoy tengan la oportunidad que tuvieron Morena y sus aliados de pasar de una minoría a una enorme mayoría, porque las reglas del juego así lo permitieron. Hoy, Morena ya no quiere esas reglas.
Esto va a llevar a que se radicalicen las posturas en el Congreso capitalino. Para empezar, el PAN. En este contexto, la coordinación de Atayde, un político conciliador, dialoguista y hasta señalado como pusilánime está siendo cada día más cuestionada por casi todos los diputados del PAN (son 15), en donde sólo es de su equipo político la legisladora: Liz Salgado.
La violencia de las diputadas de Morena en contra de la panista Daniela Álvarez, el pasado 15 de diciembre, la ha colocado como la legisladora con el perfil idóneo para ser la coordinadora del PAN en una etapa en que consideran que deben ir con todo a la ofensiva y desequilibrar el Congreso. En el PAN, muchos opinan que deben optar por una figura así, que provoque mayor confrontación, porque de todas maneras tienen perdida cualquier votación.
La estrategia opositora cerraría la pinza con los dos legisladores del PRI, Tania Larios y Omar García, quienes ya traen la línea de su presidente nacional de confrontar a quien sea necesario.
Este es el juego que va a poder hacer la oposición, porque sus 17 votos no les alcanzan para impedir que se apruebe ninguna reforma, ni legal ni constitucional.
Sólo les queda radicalizarse. No sólo el tema de la reforma electoral da para eso. También la agenda que se viene en el Congreso de la Ciudad de México, con temas como el Plan General de Desarrollo (PGD) 2025-2045 que definirá el rumbo de la capital del país para las siguientes dos décadas, pero también el Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT), con el cual se van a regular los usos de suelo para especialmente garantizar los de conservación y otros temas tan complicados en el desarrollo inmobiliario y crecimiento de la mancha urbana.
De acuerdo con la Constitución de la CDMX, el PGD y el PGOT debieron haber sido aprobados hace cuando menos tres años. La actual administración capitalina ya no quiere seguir postergando el tema. Al menos eso dice. Morena y sus aliados tienen 46 votos para aprobar cualquier asunto que requiera mayoría calificada (son 44), pero ello no implica que estos asuntos puedan sacar chispas, porque finalmente PAN y PRI, en alianza, gobiernan cinco Alcaldías en la capital, las más importantes en cuanto a la aportación al Producto Interno Bruto: Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.
En esas demarcaciones es donde se presentan los principales retos para el crecimiento y desarrollo de la CDMX. Los legisladores de oposición están convencidos de que pueden ganar cualquier debate y hacer visible cuando el oficialismo atropelle a las minorías. Hay más temas de la agenda nacional y de la CDMX que van a sacar chispas en el Congreso capitalino y en febrero, de nuevo, podrían exacerbar los ánimos. Lo veremos.

Las embajadas incómodas en la Miguel Hidalgo
Ahora que el alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe (PAN) va a solicitar formalmente a la Secretaría de Relaciones Exteriores que reubique las representaciones diplomáticas de Venezuela, Cuba y Nicaragua porque “representan dictaduras que han oprimido a su pueblo, han callado voces, encarcelado inocentes y han abusado del poder, situación a la que no se puede ser indiferente”, va a ser interesante qué hace cuando seguramente obtenga respuesta desfavorable.
Las Alcaldías tienen prácticamente nulas atribuciones y responsabilidades en la relación con las sedes diplomáticas. Les toca, cuando mucho, brindarles servicios urbanos en la zona exterior de los inmuebles: alumbrado público, recolección de basura, podado de árboles y césped, cuidado de las banquetas, bacheo. “No podemos recibir con los brazos abiertos a quienes representan gobiernos criminales, dictaduras que han abusado del poder”, acusa Tabe. ¿A poco el alcalde sería capaz de dejar de mandar a esas embajadas al camión de la basura y se le ocurra una que otra obra en las banquetas frente a los inmuebles, nomás pa molestar? La embajada de Venezuela se ubica en Schiller 326, colonia Chapultepec Morales; la de Cuba, en Presidente Masaryk 554, Polanco, y la de Nicaragua en Alencastre 136, Lomas de Chapultepec. Estaremos al pendiente.
Brugada anda de gira
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, al parecer anda haciendo méritos, para este año sí lograr que acudan gobernadores a su Informe. Por eso seguramente acudió a Yucatán para presenciar el Informe del ex priísta, ex panista y hoy morenista gobernador Joaquín Díaz Mena, según publicó ella misma en sus redes sociales. Sería interesante ver quién pagó su boleto de avión, cuánto costó y todos los demás gastos cómo se justificaron, hayan salido de las arcas de la CDMX o de las de Yucatán. Ojalá Brugada genere visita recíproca, porque en octubre pasado su poder de convocatoria fue tan malo en su Primer Informe de Gobierno, que con trabajos vino su vecina, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez. La gobernadora de Morelos, colindante al sur, Margarita González Saravia, desairó a Brugada.





