Fuera de todo
Denise Díaz Ricárdez
Pese a las diferencias políticas e ideológicas que suelen estar presentes en todos los países y en todos los entornos, urge, atender los desafíos inmediatos del llamado desarrollo.
Viene a propósito porque apenas el pasado 14 de enero cumplió su primer año el denominado Plan México, el cual como es sabido propone esencialmente entrar de lleno a la sustitución de importaciones, impulsar la proveeduría nacional y focalizar esfuerzos regionales de acuerdo a sus características propias.
El plan implica acciones gubernamentales diversas, participación de empresas privadas nacionales y del extranjero, en lo que evidentemente se está trabajando a través de secretarías centrales como son las de Economía, y Energía en las metas planteadas.
Una de ellas, por supuesto, la creación de empleos a través de las industriales, agropecuarias y de servicios. Por una o varias razones el empleo es urgente, debido a que ha cerrado el 2025:
Con una población estimada de 130 millones hay 60.38 millones de personas laborando al cierre de diciembre de 2025, de acuerdo con cifras oficiales, de las cuales la ocupación formal es de 27.39 millones y la denominada informal alcanzó 32.98 millones de personas.
El sector informal está principalmente dedicado al comercio y servicios, a unos es posible que les vaya muy bien pero se estima que la mayor parte viven al día.
Es una tarea gigantesca la de ir revirtiendo estas cifras, se trata de integrar a más mujeres y hombres al empleo formal e ir disminuyendo los informales que además de comercio y servicios también subsisten en agricultura, ganadería, pesca, construcción y en algunas industrias.
Así que el Plan México es tarea de todos, sin excepción.




