Eduardo Sadot
El tristemente famoso Norroña, tímidamente y escondido – ahora si no tras la falda de sus compañeras – tras las redes sociales hablo del presidente del PRI en una desafortunada disertación. Norroña no ha podido recuperarse de la exhibida como huidizo cobarde que le diera Alejandro Moreno.
La lucha del PRI y de Alito también es la lucha de México, porque como se ha ido descubriendo, ha resistido la lucha emprendida por obrador contra el PRI y sus aliados. La perversidad de un gobierno cuya prioridad es mantenerse en el poder unifica a todos los mexicanos contra esa perversidad.
Hoy esta más claro que la lucha que iniciara Alejandro Moreno Cárdenas desde que era gobernador, cuando muchos decían que después de enfrentar en la campaña a López Obrador, sería perseguido – como ha sido desde entonces – intimidado y la conclusión de muchos era que doblaría las manos, que a fuerza de tanto golpe e intentos de acallarlo, su postura ha sido congruente. Independientemente de filias o fobias al PRI y a su líder, lo que en estos momentos debe privilegiarse es la unidad en torno a problemas reales y está en puerta la reforma electoral hecha para que MORENA SE preserve en el poder.
Pasado el tiempo, intimidado, violentado jurídicamente sobre sus propiedades y las propiedades de su familia, pensaron que se doblaría pero como los toros de Miura, Alejandro se ha crecido al castigo. Norroña vomito que lo encarcelarían, que lo desaforaría, pero a Norroña sus relaciones su cobardía y falta de autoridad moral no le alcanzan para consumar su venganza y su odio por la humillación sufrida. Sí porque Alito lo exhibió como “cobarde y bocón”.
A Norroña se le olvidó que Alejandro es un político consumado, que sabe moverse en las aguas turbulentas de la política mexicana por encima de los límites de los partidos políticos, sabe jugar en ese ambiente mejor que Norroña quien es solo el típico golpeador de barrio que grita, ladra e insaliva, insultando a quien se deja, pero recula cuando lo enfrentan y sale huyendo. Ha declarado ser de la tercera edad y ruega las consideraciones que nunca tuvo para otro hombre muy pero muy superior a el, Porfirio Alejandro Muñoz Ledo Lazo de la Vega, y que envalentonado retaba abusivamente a golpes al entonces presidente de la cámara de diputados.
Su incongruencia no le ha permitido explicar su casa en Tepoztlán que la obtuviera a cambio de “favores” al comisariado ejidal en turno, pero no por méritos propios, sino más bien por obscuras y sin aclarar “negociaciones” a cambio de favores políticos. Noroña no ha podido justificar su cambio, de menesteroso vecino de la lagunilla a poderoso vecino de Tepoztlán.
Hoy los morenos, han hecho evidente que las criticas a “los privilegios del pasado” no era reclamo por las injusticias, era producto de su resentimiento, de envidia por no gozar de esos privilegios y en cuanto pueden acceder a ellos, ya no los sueltan y se desviven por justificar su derecho a esos privilegios, así ha sido el caso de Norroña.
Un mal estudiante de sociología de la UAM, que terminara la carrera hasta los treinta y un años, en 1991 cuando obtiene su cédula profesional 1612636. Pero “lo que natura non da Salamanca non presta” y también ya lo ha exhibido magistralmente Lili Tellez.
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