HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Gabinetes Cuestan 45 mdp al año
El gabinete legal del gobierno del estado de Morelos es una escuela de aprendices montessori —con minúsculas, para no ofender a la pedagoga italiana ante tal aberración—, que cuesta 1.3 millones de pesos al mes. El gasto del otro gabinete, el ampliado, baja a 1.1 millones de pesos. Casi dos y medio millones de pesos sin beneficio para la entidad.
Los salarios, que no sueldos —si fueran esto, no alcanzarían los 10 mil pesos mensuales, de pagarles a destajo—, van de los 75 a los 90 mil pesos, y de los 45 a los 65, en ese orden. La servidumbre de las familias de Morelos resulta muy cara, comparada con los resultados de gobierno, que son exiguos. Los encargados de la limpieza tienen la casa sucia…
Y no sólo eso. Cuentan con un fondo para el pago de alimentación, las tres comidas del día si es necesario, camionetas con chofer y gasolina con cargo a los caudales públicos, llamados viáticos, incluso para hospedaje y peaje, por otros 1.3 millones de pesos entre todos. Entonces no son 2.5, sino 3.8 millones de pesos cada treintena. ¡Cuarentaicinco millones al año! La austeridad republicana no existe en el gobierno estatal, con mayor presupuesto este año que en 2025.
En el poder Ejecutivo existen las 13 secretarías, además de la Contraloría y la jefatura de la Oficina de la Gubernatura, con iguales percepciones mensuales e iguales nulos resultados a favor de los morelenses. De no ser por el jefe de Policía y de Infraestructura, el gobierno sería una lágrima. De ahí en fuera, todos están reprobados y mantienen al gobierno entre los 10 últimos lugares del ranking nacional, mes a mes, desde hace 16 meses.
Un gobierno obeso es sinónimo de desorden e indisciplina financiera, y más por los gastos superfluos, lo que no permite cumplir los compromisos adquiridos, de ahí las filas en tesorería y el pago impuntual a proveedores y prestadores de servicios, y todo por canalizar los recursos etiquetados a eventos demagógicos por electoreristas, porque no están seguros de ganar 2027 ni 2030 con tan malos resultados de gobierno.
La mayoría de los problemas de operación gubernativa se debe a la improvisación de esa escuela de aprendices, y a la falta de decoro personalista e institucional. Un bebé aprende a caminar de forma independiente a los nueve meses y a hablar a los 12 meses. Son ya 16 meses del gobierno morelense y los del gabinete no dan su primer paso de responsabilidad profesional.
Contrastando sueldo-resultados, los funcionarios le salen debiendo a las familias del estado, a quien además deben el empleo.
El cese de funcionarios menores por corrupción a inicios del sexenio, ninguno de los cuales está judicializado, fue un montaje vulgar, dado que los despedidos hacen trabajo partidista a favor de funcionarios estatales en la preparación de la competencia electoral de 2027 y 2030, utilizando recursos humanos, materiales y financieros de gobierno.
La indignación por el desenfreno de los ministros de la Corte, que criticaban todo exceso anterior porque no era suyo, con camionetas de dos millones de pesos blindadas, guardaespaldas armados y millones de pesos al año en comidas, tiene el mismo nivel de inmundicia que en el estado de Morelos.
Los cambios en los gabinetes serían una combinación de Ibuprofeno con Naproxeno para una gubernatura dolorida de las rodillas por cargar tanto peso ajeno.





