No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
El video corrió como reguero de pólvora en las benditas redes sociales.
La actitud del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar, fue deplorable, indignante y lo deja muy mal parado por su sobrada indiferencia.
En ningún momento, por atención o caballerosidad evitó que dos de sus colaboradores, entre ellos una mujer, se agacharan a limpiar sus zapatos.
Su mensaje de respeto hacia las mujeres dista mucho de lo que vimos ayer, sobre todo porque en ningún momento el togado mostró un poco de humildad.
Huguito no sale de una y entra en otra. Primero fueron las camionetas “machuchonas”, y ahora fue foco de severas criticas, porqué ni se inmuto cuando le limpiaron los zapatos.
Todo transcurrió momentos antes de que ingresará al Teatro de la República a la conmemoración del 109 Aniversario de la Constitución, allá en Querétaro.
Lo más lamentable que el ministro presidente de la Corte, del acordeón, surgido de una elección muyyyy cuestionada, aplicó aquella del No Pasa Nada, y a través de sus redes sociales justificó el hecho.
Para el ministro presidente, el mensaje que se difundió fue un mensaje ajeno a la realidad.
Según su dudosa explicación, que más suena a justificación, a la Directora de Comunicación Social, se le cayó café y nata, y no se habían dado cuenta que había salpicado sus zapatos.
Neta, tomas café y comes nata antes de un evento como el de ayer, pero bueno le damos el derecho a la duda.
El ministro presidente asegura que pidió a su colaboradora que no continuará, carajo, es de elemental sencillez hacerlo uno mismo. Eso no le rebaja.
Y así como para calmar las aguas, el togado ofrece una disculpa a su colaboradora y le reitera su respeto.
Remata al señar que ese hecho no representa el actuar institucional de la SCJN, ni la forma en que se conduce en su desempeño público y privado, ni que habrá actitudes ni sentimientos de superioridad o de soberbia en su persona.
Sin embargo, con lo visto ayer, la percepción fue otra. Lamentable que no haya tenido un gesto de caballerosidad para evitar que sus colaboradores limpiaran sus zapatos.




