Anahí García Jáquez
Francia. 9 de enero de 1993. Jean-Claude Romand, un médico que trabaja en la OMS, asesina a su esposa, sus hijos y a sus padres y su perro y después intenta suicidarse, pero no tiene éxito en ello. Esta historia capta la atención, no sólo de un país, sino de un personaje que, al conocer los hechos, tiene planeado hacer algo con ellos.
El adversario es un trabajo del escritor francés Emmanuel Carrère, quien nos trae un texto que se nota muy influenciado por A sangre fría, una de las obras más reconocidas del estadounidense Truman Capote, pues posee varias características que lo hacen similar en varios aspectos, pero siempre tratando de imprimir su toque. Un narrador omnisciente, que en este caso es el mismo Carrère, comienza poniendo en contexto al lector acerca del crimen que se ha cometido, así como los momentos previos al mismo.
Después se centra en Luc Ladmiral, mejor amigo de Jean-Claude, quien llega a la residencia de los Romand pues un incendio ha consumido la casa y Jean-Claude resulta herido. Los dos amigos se encuentran ahí y a partir de ese momento, el autor explora la relación de amistad entre ambos. Al terminar esa parte del relato, Carrère se convierte en un personaje, pues le cuenta al lector sobre la comunicación que mantuvo con Romand a través de cartas, en las cuales se le reveló mucho de la personalidad del asesino, así como lo que lo llevó a cometer semejante hecho. Así también se nutre de otros testimonios y conversaciones para hacer un texto más sustancioso.
A lo largo del texto, el perfil psicológico de Jean-Claude se va construyendo a medida que el lector lo conoce y descubre a un ser humano que ha vivido de la mentira, ya que su formación académica y su posición social eran meros inventos, pues este hombre no era médico, ni trabajaba en la OMS y vivía de pedir dinero prestado para mantener un tren de vida fuera de sus medios.

Es así como el lector se encontrará con varios Jean-Claude dentro de una misma persona, pues para cubrir todos los frentes se va creando estos papeles que debe interpretar para mantener su realidad, o realidades a flote. Y ahí comenzarán a surgir las preguntas cuyas respuestas aparecerán o quizá no: ¿qué llevó a Jean-Claude a mentir?, ¿qué tanto podemos ocultar detrás de una máscara?, ¿qué clase de vida es la que lleva una persona que se siente con la necesidad de inventarse otra diametralmente opuesta?, ¿hasta dónde sería capaz de llegar alguien para no ser descubierto?, ¿Jean-Claude es un hombre cuerdo o se ha perdido dentro de sus mentiras?
Así también nos podremos en el lugar de Luc por un momento y nos preguntaremos: ¿qué tanto o qué tan bien conocemos a alguien?, ¿en qué parte del camino se transforma o siempre fue así?, ¿cómo es que dejamos que se convierta en un elemento de nuestro círculo más cercano y le abrimos las puertas de nuestra familia?
El adversario es un texto corto pero muy intenso, además de que atrapa al lector de principio a fin, y al ser una historia real, se vuelve hasta escalofriante una vez que descubrimos la frialdad de Jean-Claude, la cual unida a sus ganas de ser alguien y ser reconocido, hacen una combinación que resulta mortal, no sólo para él mismo, sino para su entorno, el cual terminará siento irremediablemente afectado. Este libro nos recuerda que hay monstruos y que están entre nosotros tan bien disfrazados, que nos resultará imposible distinguirlos.
El adversario. Emmanuel Carrère. 2000. Editorial Anagrama.




