* Recordemos cómo fue parte del financiamiento del Irán-Contras y el derrocamiento de Somoza, o las razones de la ejecución de Arnaldo Ochoa, o la muerte de Omar Torrijos y la posterior detención de Manuel Antonio Noriega, que marcó la ruta para bajar a Nicolás Maduro. En la Casa Blanca pronto se hartarán de que les enviemos basura. Necesitan que esta nación les entregue a quienes allá identifican como los instigadores del narcoterrorismo, del narco gobierno, de la destrucción social de México
Gregorio Ortega Molina
Los tramoyistas del poder Ejecutivo y del gobierno de la Ciudad de México, son incapaces de caminar de la mano para unir esfuerzos y ofrecer a los gobernados una imagen que los invite a tener confianza en quienes son los administradores públicos del cambio, de la regeneración.
Lo que logran es que los mexicanos no aprendamos a escuchar, detestemos sumarnos a una causa común, y demos la espalda a lo que nos beneficia. Es el caso de la basura, la que producimos en nuestra vida diaria, y en la que se convierten muchos seres humanos, por codicia, poder, venganza, rencor.
Somos especialistas en destruir nuestro entorno y destruirnos a nosotros mismos, por más que la riqueza, el poder y el rencor recubran la porquería de los administradores públicos, de los procuradores, jueces, ministros con zapatos impolutos, empresarios. Somos lo que somos: tierra a la tierra.
Recupero las efemérides: “En la década de los setenta arrancó en la Ciudad de México la primera campaña para exhortar a la población a cuidar el medio ambiente, colocando botes de basura en áreas verdes o zonas públicas además de sumar a todos los medios de comunicación. A pesar de dichos esfuerzos, la ciudad sigue padeciendo de graves problemas de contaminación”, como nada logramos, más de medio siglo después nos avisan que: “A partir del 1 de enero de 2026, es obligatorio separar la basura en la Ciudad de México en tres categorías: orgánica (restos de comida, jardinería – color verde), inorgánica reciclable (papel, cartón, plástico, vidrio, metal – color gris) e inorgánica no reciclable (pañales, toallas sanitarias, colillas – color naranja). Los residuos no separados correctamente no serán recolectados por el camión”.
Lo mismo ocurre con esa basura que son los narcotraficantes y sus cómplices. Baste recordar dónde falleció Rubén Zuno, y la manera en que desde entonces se elude la extradición o la “muerte accidental” de los verdaderos barones de la droga, de los que tienen sus despachos en Nueva York y en las mansiones y oficinas gubernamentales (los cómplices, los que necesitan de la economía del narco para que sus proyectos tengan destino) de la Ciudad de México.
El asunto no es nuevo ni privativo de nuestra manera de ser. Recordemos cómo fue parte del financiamiento del Irán-Contras y el derrocamiento de Somoza, o las razones de la ejecución de Arnaldo Ochoa, o la muerte de Omar Torrijos y la posterior detención de Manuel Antonio Noriega, que marcó la ruta para bajar a Nicolás Maduro.
En la Casa Blanca pronto se hartarán de que les enviemos basura. Necesitan que está nación les entregue a quienes allá identifican como los instigadores del narcoterrorismo, del narco gobierno, de la destrucción social de México. Por favor, avíspese señora presidenta.
@OrtegaGregorio




