Por Alejandra Del Río
Resulta por demás interesante el liderazgo político internacional en que Alejandro “Alito Moreno” ha posicionado al PRI, muy por encima de los partidos políticos mexicanos tradicionales que, por desinterés, ineficacia o desconocimiento del contexto internacional, han sido incapaces de ganarse un asiento y ser escuchados en los diferentes foros de discusión globales y regionales.
En momentos que se define el nuevo orden mundial, donde las naciones y actores políticos deben ser protagonistas como lo refirió de manera acertada el primer ministro de Canadá, Mark Carney, el partido que liderea Moreno Cárdenas desde 2019 aporta su propuesta con visión de futuro sobre México y el mundo, la cual es escuchada y valorada, en diversos continentes, incluso con una influencia mayor que el gobierno mexicano que, desde Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum abdicaron de la política global para ubicar a México en una posición aldeana que, en automático sacó a nuestro país de las grandes discusiones del mundo.
Alito vio venir el colapso del orden internacional establecido en 1945 al final de la segunda guerra mundial, escenario que el Gobierno de Morena no supo interpretar, no previeron los nuevos tiempos que se avecinaban. La mirada terraquea de AMLO-Sheinbaum comenzaba y terminaba en “La Chingada”, el rancho propiedad de Andrés Manuel López Obrador ubicado en Palenque, Chiapas, que ha prevalecido como el centro de poder, mando, discusión y orientación de la 4T.
Mientras el PRI y su presidente intervenían en los foros internacionales de mayor prestigio, Morena-Gobierno y la mayoría de los partidos políticos de México, permanecían inmóviles, sin saber el camino a recorrer en el exterior.
Con la habilidad política y estrategia que lo caracteriza, Alito Moreno impuso su relato, la narrativa del PRI sobre el narcogobierno de Morena y la deriva autoritaria hacia la que se encaminaba México. En cada foro alrededor del mundo denunciaba con ímpetu e inteligencia la complicidad de Morena con el crimen organizado. Antes de Trump, cuando en 2021, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó la intervención de los cárteles del narcotráfico en la elección de ese año, con sentencia en mano, el dirigente nacional del PRI denunció los hechos en el mundo, calificando como narcogobierno al régimen de Morena, al tiempo que exhibía el populismo autoritario de la 4T que destruía las instituciones de la República, rompía el equilibrio de poderes, sometía a los órganos electorales para que bajo presión le otorgaran una sobrerepresentación que le permitiera adueñarse del Poder Legislativo.
En cada espacio mundial o regional donde tenía voz, el discurso estridente de Moreno Cárdenas contra el narcogobierno de Morena se hacía sentir, descubría el verdadero rostro autoritario, corruptor, violentador de derechos humanos, anti democrático, represor, enemigo del Estado de Derecho y cómplice del narcotráfico que había provocado la muerte violenta de más de 200 mil mexicanos y 50 mil desaparecidos, la mayoría jóvenes y mujeres. Un escenario de horror que, incluso superaba al de Gaza, Siria, Yemen o conflictos armados en África. El escenario que brindaba Alejandro Moreno horrorizaba a la comunidad internacional que se solidarizaban con el líder priista y aprobaban cada resolución presentada para condenar al régimen de Morena.
La estrategia la reforzaba con denuncias puntuales en reuniones en organismos multilaterales, la OEA, ONU, Parlamento Europeo, ante el Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Ginebra, PARLACEN, Parlasur, Parlatino, CARICOM o en la Unión Interparlamentaria Mundial.
Fue Alito, quien construyó el escenario ideal para que Porfirio Muñoz Ledo, fundador de MORENA, denunciara y exhibiera con pruebas la complicidad de Andrés Manuel López Obrador. Aquella tarde de jueves de 2022, en un foro de la COPPPAL, ante 70 invitados internacionales de 40 países, Muñoz Ledo reveló lo que tiempo después confirmaría Estados Unidos los nexos de López Obrador, sus hijos, Mario Delgado y diversos líderes políticos y gobernadores de Morena con los carteles de las drogas. Las declaraciones de Muñoz Ledo, aliado histórico de AMLO y quien le había colocado la banda presidencial, estallaron por el mundo. Fue un golpe a la línea de flotación que hizo temblar al gobierno de la 4T y que causó graves daños a la imagen que con grandes mentiras había construido el expresidente mexicano hoy investigado en Estados Unidos. Fue un golpe que AMLO jamás perdonó a Porfirio y a Alito.
“Andrés Manuel piensa que puede heredar al siguiente gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder. Porque además de tener la autoridad y los recursos del gobierno federal, éstos se suman a los del narcotráfico y entonces no hay nada que se le pueda oponer”, afirmó Porfirio de manera contundente. AMLO y toda la maquinaria del Estado, así como el ala más radical de Morena se le echó como enjambre encima a Porfirio, quien no vivió para ver y leer las denuncias de Estados Unidos sobre la asociación delictuosa de Morena y el narco (¡Pero como le hubiera gustado!)
El hoy senador priísta combinaba su agenda nacional, con una intensa agenda internacional. Un día se le veía en México, al otro aparecía en Washington, Nueva York, Madrid, París, Ginebra, en África, Asia, Oceanía, así como en América Latina y el Caribe, donde su trabajo como presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, organización que agrupa a 76 partidos de 30 países, lo han llevado a tener un rol fundamental con los gobiernos de la región. Alito se ha convertido en un articulador del Sur con el Norte.
El priista se ha ganado la confianza de los norteamericanos que lo escuchan y consultan, al igual que muchos gobiernos de América Latina y el a Caribe con los que ha construido un vínculo de solidaridad y fraternidad, que le permite transitar y operar decisiones que van más allá de lo que muchos podemos mirar. Son operaciones de alta complejidad, muchas de las cuales Morena debió realizar, pero por ineficacia, ignorancia y falta de operadores con formación, le fueron arrebatadas por el líder del PRI, Alito, aunque les duela es un político confiable, por el que transitan muchos mensajes de gobiernos latinoamericanos y caribeños con el gobierno de los Estados Unidos de América.
Un operador silencioso, discreto y eficaz en estos momentos convulsos que vive el continente americano. La política internacional, esa que hoy está en el centro de debate mundial, es un espacio de fortaleza del PRI y de Alito cuyo trabajo en mucho ha contribuido a impedir que el régimen dictatorial de MORENA se haya consumado al estilo Venezuela, Nicaragua o Cuba.
Evidentemente los críticos y adversarios de Alejandro Moreno, regatean el trabajo, los logros para el PRI y México que la estrategia internacional del político campechano ha generado. El golpeteo contra Alito forma parte de la estrategia del Gobierno morenista, pero también de la mezquindad de algunos medios de comunicación subordinados a la 4T y de sus enemigos políticos, como Noroña, personaje deleznable vinculado a los servicios de seguridad del régimen venezolano que, durante casi dos décadas ha estado en la nómina del chavismo, además de haber sido utilizado, de acuerdos con los servicios de inteligencia norteamericanos, para trasladar valores producto de la corrupción entre Caracas y la Ciudad de México, antes Noroña habría gozado de generosos apoyos del gobierno castrista cubano que lo utilizó como informante y agitador social.
El intenso activismo político internacional del líder de la oposición mexicana y la denuncia permanente a nivel mundial que ha realizado, causo molestia y enojo, en el gobierno de López Obrador y ahora en el de Claudia Sheinbaum, nada que les venga peor que tener que reconocer que Alejandro Moreno es visto a nivel internacional como el principal líder opositor en México. Un político duro, que enfrenta de manera frontal al régimen cuatroteista, lo denuncia en México y el mundo como antidemocratico, corrupto, represor y asociado al crimen organizado. Además de resistir las embestidas del régimen, combate con energía desde ambas cámara del congreso y los medios de comunicación a un gobierno autocrático que ha causado un grande daño a la nación mexicana.
Durante más de 7 años, Alejandro Moreno ha sido perseguido con saña por AMLO-Sheinbaum y lo único que han conseguido es un adversario que en la lucha se ha fortalecido y convertido en uno de los políticos más completos del país, muy por encima de Jorge Romero (PAN), Luisa María Alcalde (MORENA) ni qué decir del inverbe Jorge Álvarez Maynez de Movimiento Ciudadano.
La 4 T con López Obrador al frente, utilizando todo el poder del Estado, buscaron desaparecer al PRI o fusionarlo con Morena y fracasaron. El PRI se fortalece con nuevos cuadros y Alejandro Moreno ha logrado consolidar su liderazgo opositor y su dirigencia priísta.
Hoy Claudia Sheinbaum busca mediante la reforma electoral, someter o desaparecer al histórico partido, pero esta estrategia se le podría revertir en el 2027 a la presidenta con la pérdida de esa mayoría artificial que hoy posee Morena, otorgada por cómplices órganos electorales, a los cuales hoy buscan desaparecer o subordinar al líder del maximato morenista, Andrés Manuel López Obrador.
Al tiempo…





