- Ya lo dijeron, criminalidad y marco legal impiden colocar más capitales
*Miguel A. Rocha Valencia*
Más allá de la delincuencia común que asalta y roba a la ciudadanía con total impunidad, está el crimen organizado que florece en medio de un clima donde al igual que la corrupción en las altas esferas de la burocracia es increíblemente escándalos, tanto que hasta en las encuestas que leds dan alta aprobación, las reprueban en seguridad y pudrición.
Lo dicen propios y ajenos, pero a pesar de todo, parece que no se quiere ir a fondo pretextando la ausencia de denuncias que deberían salir desde la propia administración pública, federal, estatal o municipal donde tienen quejas y acusaciones de los casos más sonados, pero lejos de atenderse, se bloquean o por “razones” de procedimiento, se ocultan.
No prosperan los señalamientos o de plano se congelan en archivos ya sea por complicidades o motivos políticos pero son tan conocidos y del dominio público gracias a la difusión en los medios escritos, electrónicos y redes sociales, que generan esa sensación de complicidad de las autoridades que pretenden ocultar procedimientos e indagatorias.
No se trata de que los medios saquen a la luz la corrupción, la criminalidad y la falta de seguridad de la cual son responsables las autoridades que antes que cumplir con su obligación para con la sociedad, parecen empecinadas en restringirse al pacto de impunidad de su grupo en el poder, en los tres niveles de gobierno, compromiso que conlleva no investigarse entre ellos.
Los asuntos, están a la vista o que nos digan cómo ocultar el secuestro y posterior asesinato de los 11 mineros secuestrados en Sinaloa o el estado de matazón que hay en esa entidad donde el gobernador Rubén Rocha Moya es señalado de ser parte de la red criminal o al menos, solaparla, protegerla.
Que no se nos olvide que el diputado Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder del Partido Sinaloense (PAS), diputado federal electo y ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), fue asesinado, el mismo día en que se llevaron a Ismael “El Mayo Zambada” en una reunión donde se afirma, estuvo el gobernador.
Ahí se inició la masacre en la entidad. Se supo incluso que pretendieron ocultar el crimen con una puesta en escena, pero también eso se les cayó y Rocha Moya sigue impune. Otros dos diputados fueron agredidos: Elizabeth Mopntoya, la libró, Sergio Torres, muy difícilmente.
Igual sucede con Adán Augusto López y la Barredora de su exsecretario de Seguridad Hernán Bermúdez Requena, su enriquecimiento ¿inexplicable? o su brillantez para los negocios que los hicieron millonario en pocos meses; la trama con los otros López, sus paisanos en los temas del huachicol y sus ligas con Pemex y Marina donde sólo la mano del “todo poderoso” sería capaz de otorgar impunidad para robar tanto dinero a la paraestatal y al fisco, o al menos, los contratos en Tren Maya, Trans Oceánico y los contratos para la compra de piedra y energía.
Abogados de inculpados señalan que los nombres de los López están en las indagatorias. No olvidemos tampoco que la indagatorio nos llegó desde Estados Unidos y luego de que el Sergio Carmona fuera asesinado no sin antes establecerse su ligazón con el actual secretario de Educación, Mario Delgado.
El escándalo es de tal dimensión que traspasó la frontera norte, contaminó el certamen Miss Universo y mostró la corrupción a que pueden llegar mandos militares tan respetados como los de la Marina.
Y en lo local, lo mismo en Sinaloa que en Guerrero, Sonora, Jalisco, Veracruz, Tamaulipas o Ciudad de México, la percepción de inseguridad se mantiene por arriba del 78 por ciento y eso molesta tanto a las autoridades que quieren acallar aún más a los medios.
Tildan de amarillismo la denuncia cada vez más frecuente de extorsiones, asaltos, asesinatos, violaciones y más delitos del fuero común, que corroboran la teoría de que la impunidad genera mayor criminalidad, sí, así como lo dice el librito.
No son los medios quienes cometen los delitos o propician la impunidad; eso viene desde lo más alto del poder porque o es parte o lo permite. Tal vez por eso la percepción de corrupción en la administración pública, supera la de popularidad.
Ahí están los casos, ahí están las pruebas, todo viene de la “herencia maldita” de quien se esconde entre pavorreales, falta la decisión política y responsabilidad legal para actuar. Ojalá por el bien del país y de un gobierno que muestra signos de un cambio de verdad, porque si no lo hacen, no habrá inversión y menos luego de los de los mineros.




