POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.
El quinto presidente norteamericano James Monroe, ha pasado a la historia por su doctrina resumida en la frase “América para los americanos”. La expresión, pronunciada en 1823, se refería a que los Estados Unidos se opondrían a una injerencia europea en contra de las recién independizadas repúblicas Latinoamericanas.
Voces interesadas han equiparado la “doctrina Monroe” con un corolario que fue popularizado veinte años después, en 1845, por el editor John O´Sullivan, el “Manifest destiny” o doctrina del destino manifiesto. Esta idea se centraba en la carrera hacia la costa oeste del continente y que sirvió para un apuntalamiento mediático a la guerra Mexico – Americana de 1846 – 1848.
Doscientos años después, el presidente 47, Donald Trump, en un arrebato de inspiración poética ha fusionado la idea de Monroe con su primer nombre para obsequiarle al mundo su “Doctrina Donroe”. Veamos en que consiste y porque es importante para México.
El marco de política exterior se presenta como una reinterpretación maximalista y coercitiva de la Doctrina Monroe, orientada a reafirmar la primacía estadounidense en el hemisferio occidental mediante acciones unilaterales, presión económica y uso explícito de la fuerza. Su lógica central combina tres elementos:
La doctrina sostiene que Estados Unidos no solo debe impedir la injerencia de potencias externas, como planteaba Monroe en 1823, sino restaurar un control directo y operativo sobre América Latina. Es decir, es una reafirmación del dominio hemisférico, que incluye intervenciones militares, como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, y el despliegue naval frente a Sudamérica para interceptar tanqueros ilegales.
La política exterior se desplaza hacia lo que analistas llaman “intercambio forzado”: los países deben alinearse con los intereses de seguridad de Washington o enfrentar sanciones, aranceles o intervenciones. Se trata de un tránsito de sustitución del multilateralismo por la coerción transaccional. Es bajo esta lógica se debe entender la presión sobre México mediante aranceles y exigencias en mitigación migratoria, así como en el uso de incentivos financieros para premiar aliados como Argentina.
La Doctrina Donroe incorpora también gestos de reafirmación geopolítica, renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”, explorar la adquisición de Canadá, Groenlandia o el Canal de Panamá, y una narrativa de que el dominio estadounidense “nunca volverá a ser cuestionado”. Trump está operando una expansión territorial simbólica y un revisionismo estratégico que juntos buscan contrarrestar la influencia de China y Rusia en la región y consolidar una esfera de control exclusiva para EE. UU.
Cabe detenernos un poco sobre este punto en específico. La idea de expansión territorial simbólica, como principio rector, y el revisionismo estratégico como herramienta implican una nueva lógica geopolítica. Bajo esta perspectiva la administración estadounidense está utilizando activamente la presión sobre Groenlandia como pivote para alterar el equilibrio estratégico con Europa.
La importancia de Groenlandia es su posición pivote geoestratégico por tres razones: 1) su posición para el control del Atlántico Norte, corredor esencial para la defensa de Europa; 2) La proximidad al Ártico, región en disputa por recursos y rutas marítimas; y, 3) la infraestructura militar estadounidense ya existente (la base de la Fuerza Espacial ubicada en Pituffik).
El proyecto gira en torno a la abierta amenaza de intervención o “invasión” a Groenlandia para obligar a Europa a replantear su dependencia militar de Estados Unidos. Los sistemáticos amagos de una acción unilateral de Washington en ese territorio están enviando a Europa un mensaje claro: Estados Unidos está dispuesto a actuar sin consulta previa incluso en zonas vitales para la seguridad europea.
La jugada es, en efecto, una ruptura del supuesto básico de la OTAN, de que Estados Unidos garantiza la seguridad europea a cambio de alineamiento estratégico. Si ahora Washington adopta posturas impredecibles o maximalistas, los europeos enfrentan dos opciones: seguir dependiendo de un aliado menos predecible; o, construir una capacidad autónoma que reduzca esa vulnerabilidad. Esto alimenta debates ya existentes en Bruselas y otras capitales sobre “autonomía estratégica”, defensa común y reducción de dependencia tecnológica y militar.
Si bien nadie espera que Europa rompa con Estados Unidos, es posible el desarrollo de un modelo de seguridad dual: La OTAN permanecería como paraguas general, y en paralelo una creciente capacidad europea autónoma permitiendo a la UE actuar por su lado de acuerdo a sus correspondientes prioridades estratégicas, al margen de Washington y viceversa.
En síntesis, la agresividad norteamericana de EEUU respecto a Groenlandia está funcionando como catalizador para que Europa acelere su emancipación estratégica y la reducción del costo financiero que la OTAN implica para Washington. Una exigencia de Trump desde su primer período presidencial.
Los críticos de Trump advierten que su política exterior esta normalizando intervenciones y erosionando el orden internacional basado en reglas. Los defensores la ven como un reequilibrio necesario frente a rivales globales de cuidado.
Estados Unidos estaría, entonces, retrocediendo de una hegemonía global hacia una hemisférica con base en un repliegue selectivo. Pero más relevante para México es la integración económica y de seguridad con Canadá y Sudamérica a la par de un esfuerzo de reindustrialización y autonomía tecnológica frente a Asia. Porque la parte económica es un componente relevante de la Doctrina Donroe para rediseñar el ámbito geopolítico.
Es bajo esta lupa que se tiene que ver el colapso venezolano y la próxima transición política en Cuba. México y su clase política harían bien en reconsiderar su visión geoestratégica porque, como se describe arriba, el mundo esta cambiando a un paso vertiginoso que nos puede dejar atrás.
SAGRADAS ESCRITURAS. 2 Crónicas 1:14-17
Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tuvo mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén. Y acumuló el rey plata y oro en Jerusalén como piedras, y cedro como cabrahígos de la Sefela en abundancia.
Y los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos finos de Egipto para Salomón. Y subían y compraban en Egipto un carro por seiscientas piezas de plata, y un caballo por ciento cincuenta; y así compraban por medio de ellos para todos los reyes de los heteos, y para los reyes de Siria.





