El discurso con clara agenda ideológica para la OTAN y como repercute en México.
Hace unos días escuche con mucha atención el discurso que el Secretario de Estado Norteamericano Marco Rubio, dió a la Organización del Tratado del Atlantico Norte, en la conferenica de seguridad, donde trato un poco de todo menos de lo que se debía de hablar, una joya de intervención que le puso una estrellita más a Rubio que lució como un verdadero estadista, pero que llevó a la mesa europea nuevas preocupaciones.
El contenido fué duro pero en tono conciliador para intentar aminorar de alguna forma las tensiones que a raíz del interés descomunal de Trump por anexarse Groenlandia, han escalado con Europa, este contenido mantuvo la línea estratégica del actual gobierno estadounidense:
La posición de los americanos de que Occidente está en “declive civilizatorio” por sus decisiones políticas internas.
La postura ferrea en contra de la Migración que se les salió de las manos a los europeos, la desindustrialización y las políticas sobre el cambio climático que señaló como errores estructurales.
Políticamente, esto muestra una estrategia clásica: cambiar el lenguaje sin cambiar el rumbo.
El mensaje implícito fue:“Seguimos siendo aliados… pero bajo una necesaria redefinición ideológica del Occidente liderada por EE.UU.”
El verdadero objetivo sin duda fué redefinir la relación transatlántica
Más que un discurso de seguridad, fue un discurso sobre poder cultural y económico. Rubio planteó que:
EE.UU. y Europa comparten raíces “espirituales y culturales”, que Europa debe reformar sus políticas para preservar la civilización occidental.
Esto revela una intención política mayor, que ya se ha venido sintiendo desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se trata de quién define el modelo del Occidente del siglo XXI.
En términos estratégicos, el discurso intenta reposicionar a EE.UU. como el eje ideológico del bloque occidental.
Rubio utilizó una narrativa dual: Europa es indispensable para EE.UU., pero ha tomado decisiones equivocadas desde el fin de la Guerra Fría.
Entre sus críticas:
Outsourcing industrial.
Reducción del gasto militar.
Y sobretodo hizo un fuerte señalamiento a las políticas migratorias abiertas de lospaíses europeos.
Esto coloca a Europa en una posición incómoda, si bien Estados Unidos es un aliado natural y necesario al que han acudido en muchas ocasiones, ahora se les plantea una franca subordinación a una corrección estratégica estadounidense.
Una de las claves políticas del discurso fue trasladar la “batalla cultural” estadounidense al escenario internacional, al hablar de cambio climático y de la migración como amenaza cultural y de la forma de vida y valores occidentales.
Rubio convirtió una narrativa doméstica estadounidense en una doctrina geopolítica.
Esto explica por qué algunos líderes europeos respondieron defendiendo su modelo político y negando un “declive civilizatorio”.
En términos políticos, se están manejando dos visiones distintas de Occidente.
Después de discursos anteriores mucho más confrontativos, Rubio buscó reparar daños diplomáticos, Europa sinembargo recibió el cambio de tono con cautela:
Aplausos por la retórica conciliadora.
Escepticismo porque la política estadounidense no cambió realmente.
Por que se sabe que dificilmente Trump va a cambiar sus posiciones en estos temas y que Rubio con su basta experiencia política, llegó a plantear una operación clásica de diplomacia estratégica, donde se suaviza la forma para mantener la presión de fondo.
El mensaje geopolítico más fuerte, no se centro en Rusia o Ucrania — algo que llamó la atención de analistas, no fue un discurso para Moscú o Beijing.
Porque la prioridad parece ser otra: reorganizar el bloque occidental antes de enfrentar a sus rivales globales.
Fué interesante como regreso una y otra vez a la identidad occidental, como manejo factores económicos y como insistió en la crítica sobre migración.
Esto sugiere que Washington ve el verdadero conflicto del siglo XXI como interno al propio Occidente, no solo externo.
Si lo vemos con mirada fría: Fue un discurso de reconciliación táctica.
Pero también una advertencia ideológica, Y sobre todo, una señal de que EE.UU. quiere rediseñar el liderazgo occidental, parece ser que la nueva doctrina Monroe,no se quedará en la “América para los americanos”, sino que tienen la vista puesta también en el liderazgo (por llamarlo de algún modo) europeo.
Lo que realmente significa el discurso de Rubio para América Latina y México es que Estados Unidos ya no quiere solo aliados geopolíticos, quiere aliados alineados cultural y políticamente; esto es clave porque significa que la relación dejará de ser solo económica, se evaluará también desde la afinidad ideológica.
En otras palabras: la política exterior estadounidense empieza a parecerse más a una “prueba de valores”.
México aparece sin ser nombrado: el subtexto migratorio, cuando Rubio habla de “migración masiva como amenaza civilizatoria” , Europa piensa en África o Medio Oriente.
Pero en Washington el equivalente geopolítico inmediato es la frontera sur de Estados Unidos y por extensión, México.
El discurso prepara el terreno para una política migratoria más dura e implica mayor presión sobre México para contener flujos migratorios.
No es una amenaza explícita, es un marco ideológico que justifica decisiones futuras.
Rubio criticó el libre comercio irrestricto y la desindustrialización occidental .
Esto tiene una lectura directa para América Latina, EE.UU. quiere relocalizar producción estratégica, para México significaría que puede haber más nearshoring…pero también más exigencias políticas y regulatorias.“Sí, producimos contigo… pero bajo nuestras reglas estratégicas” y si no te alineas allí viene otro agresivo paquete de mediadas arancelarias para tronar tus exportaciones.
Para los que no encajamos con las acciones del Gobierno Mexicano, puede llegar a ser esperanzador el prever que habrá muchos más controles y exigencias de los americanos en asuntos comerciales, por que obligaría al gobierno de Sheinabaum a ofrecer garantías legales y jurídicas a inversionistas (tal como lo planteo el día de ayer el encargado del comercio canadiense a Marcelo Ebrard) si quiere seguir siendo socio comercial.
Lo que es indiscutible es que este discurso busca poner fin al multilateralismo blando, Washington a todas luces quiere remodelar el orden mundial bajo su visión y que está dispuesto a hacerlo energicamente.
Anuncia para países como el nuestro, una advertencia indirecta de que habrá menos paciencia con gobiernos que mantengan posiciones ambiguas frente a China, Rusia o bloques alternativosb y más presión para alineamientos claros.
Rubio habló de errores del pasado que debilitaron a Occidente, una crítica indirecta a modelos políticos nacional-populares o de izquierda dura.
No significa intervención directa, pero sí marca un cambio en el clima diplomático, en pocas palabras: “Estados Unidos cooperará… pero con gobiernos que no se alejen demasiado de su visión estratégica”.
Washington quiere reorganizar todo el bloque occidental antes de competir con China.Y ahí América Latina vuelve a ser relevante como: reserva industrial,frontera migratoria,y zona de influencia.
Para México, habrá sin duda más presión migratoria, predicarán con el ejemplo a los europeos y eso significa cero tolerancia a la migración particularmente del sur, más condicionamientos económicos y más exigencia de alineamiento geopolítico, tan mal está leyendo la 4T que sigue organizando ayuda descomunal a Cuba, cosa a los americanos no debe de estar cayendoles nada bien, aunque hayamos jurado sobre la biblia que no les vamos a regalar mas petroleo a los cubanos y que presentemos los envíos como ayuda humanitaria.
Ojalá que Sheinbaum, Ebrard y todo aquel que quiera renegociar los acuerdos comerciales, tome bien en cuenta esta redefinición del juego, planteada preclaramente por Rubio ante la OTAN, o nos dejamos de tonterías o nos atenemos a las concecuencias.





