- ¿Despertó el gobierno? diversificar, abrir puertas y evitar chantajes
Miguel A. Rocha Valencia
Canadá ya respondió a Donald Trump y como dice su primer ministro Mark Carney, no ha perdido su capacidad de actual pese a no ceder a las presiones del presidente de Estados Unidos.
La presencia de la nutrida delegación canadiense, integrada por empresarios y funcionarios en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara va en paralelo con su intención abierta de diversificar sus relaciones comerciales y políticas con la Unión Europea.
En México donde ya se cedió en una gran cantidad de demandas estadunidenses parece que por fin empezamos a hacer la tarea y aunque no encabezados por la presidenta, funcionarios de alto nivel, hasta le gris secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, exploran con sus contrapartes canadienses nichos de mercado para colocar inversiones, especialmente en minería y energía, pasando por alto incluso temas de seguridad.
Hace meses en este espacio, comentamos que México tiene muchas alternativas y hasta hacerse del rogar en temas importantes incluyendo el tema automotriz, gracias a la integración del 85 por ciento de la industria con Estados Unidos, para no dejarse chantajear a grado de violar la ley y entregar no sólo a presuntos criminales sino también recursos naturales, espacio aéreo y territorial.
Pero para eso, los funcionarios que la verdad son de medio pelo deben aplicarse a la tarea de buscar alternativas como lo hacen los canadienses aprovechando las ventajas que implican la cercanía a uno d ellos bloques comerciales más importantes del mundo.
No se trata sólo de mostrar que a México “lo quieren” en otras latitudes y que cuenta con capacidades y cualidades competitivas y estratégicas sino también que eso de la “soberanía” es real y no de saliva simplemente porque, a pesar de la falta talento en la administración pública, existen recursos humanos, geográficos y materiales para competir y traer inversión, intercambio comercial.
Con Canadá tenemos el ejemplo incluso estratégico porque más allá de la visita del contingente empresarial y oficial, está el manejo de las opciones donde deben inscribirse a China y otros países que están dispuestos a apostar por México.
La presión incluso se puede voltear; “si me sigues presionando, volteo la cara a otro lado”, aunque al final de cuentas no se trate de eso sino simplemente responder a los chantajes con acciones reales aunque al principio puedan costar momentos difíciles.
Pero para eso, el gobierno mexicano debe escuchar lo que esos mismos empresarios le dicen en torno al marco legal, en especial las reformas al poder judicial, la que viene en materia electoral y lo que ya se hizo en lo del amparo y destrucción de los organismos autónomos, básicamente las comisiones reguladoras en comercio, energía y telecomunicaciones.
Lo dicen afuera y adentro del país; esos cambios generan incertidumbre, ralentizan la inversión y hasta obligan a cancelar proyectos que al final se van a otra parte.
Incluso antes que la demagógica alza de salarios y disminución de las horas de trabajo, habría que profundizar, pero de verdad, con las empresas en el tema de la productividad que genera riqueza, bienes y servicios con eficiencia.
Necesita México un gobierno que escuche y no haga puestas en escena como las realizadas con las reformas electoral y judicial, donde dicen atender la opinión de los interesados y al final, aplican los cambios por sus designios ideológicos y políticos, alejados de los criterios técnicos y económicos.
Todo eso daría certeza, eso sería hacer la tarea, producir más y mejor con productividad lo mismo en la industria que en el campo; ofrecer marcos legales confiables con personal capacitado, sin tendencias, independientes como también deben ser las instituciones de arbitraje.
De otra forma, estamos fritos, ni con las mejores estrategias y los más afamados y fríos jugadores de pokar vamos a preocupar a Donald Trum ni vamos a detonar las inversiones de que tanto se habla pero que, por las mismas acciones del gobierno, no fluyen.
No olvidamos que las exportaciones mexicanas a Estados Unidos y Canadá alcanzaron el año pasado cerca de 665 mil millones de dólares, es decir más dl 85 por ciento de los ingresos por exportaciones, pero por eso mismo les puede doler que nuestro mercado busque nuevos y mejores horizontes, no es fácil, pero intentarlo nos dará una fortaleza adicional.




