José Luis Parra
Luis Donaldo Colosio Riojas comenzará a recorrer Sonora a finales de mes. No es campaña, dicen. Es una “recorrida”. No es destape, aclaran. Es reflexión. No es decisión tomada, aunque ya la tenga decidida. Paso a pasito.Tráfico Sonora
El senador juega con dos tableros: Sonora o Nuevo León. En el primero gobierna Alfonso Durazo. En el segundo, el laboratorio naranja donde Colosio fue alcalde. En ambos, el cálculo es frío. En ambos, el apellido pesa.
La encuesta de Campaigns & Elections México, publicada en octubre, lo coloca con 46% frente a 24% de Javier Lamarque, 18% de Antonio Astiazarán y 12% de Rogelio Díaz Brown. En otro escenario, sube a 54%. Astiazarán 21%. Patricia Mercado 14%. Díaz Brown 11%.
Números generosos. Demasiado generosos para alguien sin arraigo reciente en Sonora.
Y ahí empieza el bisturí a cortar.
Porque en política nadie aparece de la nada. A alguien le conviene instalar la figura. A alguien le urge mover el tablero. A alguien le interesa tensar el PAN y Movimiento Ciudadano hasta obligarlos a una convivencia forzada o a un divorcio anticipado.
En Hermosillo la eventual llegada de Colosio genera sudor frío. El proyecto de Toño Astiazarán podría quedar atrapado entre el pragmatismo y la nostalgia. Entre la estructura y el símbolo. Entre el cálculo y el apellido.
No es menor el dato que circula en la coalición: dirigentes de MC como Natalia Rivera y “Pato” de Lucas —expriistas— ven en el padre, en Luis Donaldo Colosio Murrieta, un referente político. La sangre llama. Y el recuerdo también.
Pero cuidado.
Una cosa es el mito y otra el territorio. Una cosa es la encuesta y otra la operación. Una cosa es la emoción y otra la estructura electoral que se construye con comités, promotores y operadores, no con apellidos.
Colosio, envalentonado en Nuevo León tras imponer a una allegada como coordinadora de diputados locales de MC, reaparece, asiste, sonríe, manda mensajes en clave. Dice que ya lo decidió, pero que lo anunciará “en su momento”. Dice que MC es su casa y que no se va a ningún lado. Dice todo… sin decir nada.
Mientras tanto, Sonora observa.
Durazo no es espectador ingenuo. Sabe que una candidatura naranja fuerte puede fragmentar el voto opositor o, paradójicamente, reordenarlo. Y en política la fragmentación ajena suele ser ganancia propia.
La pregunta no es si Colosio puede competir en Sonora.
La pregunta es quién lo está invitando a competir.
Porque cuando un foráneo encabeza encuestas locales con esa comodidad, no es sólo carisma. Es estrategia.
Y en Sonora, la política no se improvisa. Se opera.Tráfico Sonora
Al final, quizá el senador sólo esté presionando en Nuevo León con el fantasma sonorense. O quizá Sonora sea el plan B ante un escenario complicado en tierra regia.
Menú
SonoraPresente
Columna Bisturí
Colosio vuelve. O al menos su apellido.
José Luis Parra
19/02/2026, 7:15 am
Bisturí
José Luis Parra
Ver perfil
Luis Donaldo Colosio Riojas comenzará a recorrer Sonora a finales de mes. No es campaña, dicen. Es una “recorrida”. No es destape, aclaran. Es reflexión. No es decisión tomada, aunque ya la tenga decidida. Paso a pasito.Tráfico Sonora
El senador juega con dos tableros: Sonora o Nuevo León. En el primero gobierna Alfonso Durazo. En el segundo, el laboratorio naranja donde Colosio fue alcalde. En ambos, el cálculo es frío. En ambos, el apellido pesa.
La encuesta de Campaigns & Elections México, publicada en octubre, lo coloca con 46% frente a 24% de Javier Lamarque, 18% de Antonio Astiazarán y 12% de Rogelio Díaz Brown. En otro escenario, sube a 54%. Astiazarán 21%. Patricia Mercado 14%. Díaz Brown 11%.
Números generosos. Demasiado generosos para alguien sin arraigo reciente en Sonora.
Y ahí empieza el bisturí a cortar.
Porque en política nadie aparece de la nada. A alguien le conviene instalar la figura. A alguien le urge mover el tablero. A alguien le interesa tensar el PAN y Movimiento Ciudadano hasta obligarlos a una convivencia forzada o a un divorcio anticipado.
En Hermosillo la eventual llegada de Colosio genera sudor frío. El proyecto de Toño Astiazarán podría quedar atrapado entre el pragmatismo y la nostalgia. Entre la estructura y el símbolo. Entre el cálculo y el apellido.
No es menor el dato que circula en la coalición: dirigentes de MC como Natalia Rivera y “Pato” de Lucas —expriistas— ven en el padre, en Luis Donaldo Colosio Murrieta, un referente político. La sangre llama. Y el recuerdo también.
Pero cuidado.
Una cosa es el mito y otra el territorio. Una cosa es la encuesta y otra la operación. Una cosa es la emoción y otra la estructura electoral que se construye con comités, promotores y operadores, no con apellidos.
Colosio, envalentonado en Nuevo León tras imponer a una allegada como coordinadora de diputados locales de MC, reaparece, asiste, sonríe, manda mensajes en clave. Dice que ya lo decidió, pero que lo anunciará “en su momento”. Dice que MC es su casa y que no se va a ningún lado. Dice todo… sin decir nada.
Mientras tanto, Sonora observa.Tráfico Sonora
Durazo no es espectador ingenuo. Sabe que una candidatura naranja fuerte puede fragmentar el voto opositor o, paradójicamente, reordenarlo. Y en política la fragmentación ajena suele ser ganancia propia.
La pregunta no es si Colosio puede competir en Sonora.
La pregunta es quién lo está invitando a competir.
Porque cuando un foráneo encabeza encuestas locales con esa comodidad, no es sólo carisma. Es estrategia.
Y en Sonora, la política no se improvisa. Se opera.Tráfico Sonora
Al final, quizá el senador sólo esté presionando en Nuevo León con el fantasma sonorense. O quizá Sonora sea el plan B ante un escenario complicado en tierra regia.
En cualquier caso, el apellido Colosio vuelve a colocarse en la boleta imaginaria.
Y en política, los símbolos no ganan solos.
Pero sí incomodan.
Y mucho.





