• La contratación por habilidades verificables supera ya al 81% de las empresas globales, transformando radicalmente el mercado laboral
• Cada año adicional de educación continua incrementa hasta 10% la productividad nacional, según datos de la OECD
Ciudad de México, a 19 de febrero de 2026. Carlos recuerda perfectamente el día que obtuvo su licenciatura hace siete años. Creía que ese título sería suficiente para toda su carrera profesional. Sin embargo, al postularse recientemente para una promoción en su empresa, descubrió algo revelador: sus competidores presentaban certificaciones en análisis de datos, microcredenciales en inteligencia artificial y portafolios digitales que demostraban habilidades específicas. El título universitario, aunque valioso, ya no era el diferenciador. Esta anécdota refleja una transformación profunda en cómo se valora el conocimiento profesional en 2025.
El acceso a la educación superior ha experimentado tres etapas revolucionarias en poco más de un siglo. A principios del siglo XX, las universidades eran espacios reservados para una élite mínima de la población. Hasta finales del siglo XIX, sólo un porcentaje testimonial de la sociedad accedía a estudios universitarios, convirtiendo estos espacios en centros elitistas donde se formaban principalmente médicos, abogados e ingenieros de familias privilegiadas.
Para el año 2000, el panorama cambió drásticamente. El desafío global se centró en ampliar la cobertura: más jóvenes debían concluir estudios profesionales para impulsar economías nacionales en crecimiento. La masificación de la educación universitaria se convirtió en política de Estado en múltiples países.
Pero 2025 marca un nuevo paradigma. Las empresas han dejado de contratar únicamente por títulos académicos y han comenzado a valorar habilidades verificables y evidencia tangible de aprendizaje. Según datos recientes, el 81% de las empresas ya incorpora elementos de evaluación por habilidades en sus procesos de contratación, frente al 56% en 2022. Esta tendencia, conocida como “skills-based hiring”, prioriza la demostración práctica de competencias por encima de credenciales tradicionales.
“Hoy, más que nunca, el aprendizaje no termina con un título universitario. Las necesidades del mercado cambian de forma acelerada y los profesionales requieren actualizarse de manera constante. Las nuevas credenciales flexibles permiten que las personas sigan creciendo sin detener su vida laboral o familiar, y esto no sólo beneficia a cada individuo, sino que impulsa la competitividad del país”, afirma el Dr. Luis Gutiérrez, Vicerrector Académico de Tecmilenio.
Este cambio de paradigma ha provocado el auge de nuevas modalidades de formación más ágiles y compatibles con la vida laboral y familiar. Las microcredenciales, certificados profesionales y programas cortos han emergido como respuestas directas a una realidad innegable: el 95% de los empleadores está familiarizado con las microcredenciales, y el 60% considera que comunican con claridad las habilidades y competencias de los candidatos.
En América Latina, el 71% de las universidades planean adoptar microcredenciales en los próximos cinco años, y el 90% de los líderes educativos coinciden en que los graduados que obtienen estas credenciales están mejor preparados para el mercado laboral. La tendencia es clara: el aprendizaje permanente deja de ser una etapa y se convierte en un proceso continuo.
El mercado laboral premia las habilidades, no sólo los diplomas
Empresas como Tesla, SpaceX y otras organizaciones de vanguardia han adoptado procesos de contratación basados en habilidades demostradas más que en títulos académicos. Su enfoque: evaluar capacidades reales mediante pruebas prácticas y portafolios de experiencia. Estudios confirman que colaboradores contratados por habilidades alcanzan plena productividad en un 50% menos de tiempo.
Las habilidades blandas también ganan protagonismo. Capacidades como trabajo en equipo, resolución de problemas, adaptabilidad, pensamiento crítico y comunicación efectiva no pueden ser automatizadas y se han convertido en los verdaderos diferenciadores en procesos de selección. Instituciones educativas que integran el desarrollo de estas competencias en sus programas, como Tecmilenio, están mejor posicionadas para preparar profesionales competitivos.
El impacto del aprendizaje continuo trasciende beneficios individuales. Según la OECD, cada año adicional de educación continua en adultos incrementa hasta en un 10% la productividad laboral de un país, lo cual posiciona al aprendizaje permanente como una estrategia clave para la competitividad nacional.
Este dato cobra especial relevancia en economías emergentes. La capacidad de una nación para actualizar constantemente las competencias de su fuerza laboral determina su capacidad de innovación, atracción de inversiones y desarrollo de industrias de alto valor agregado. El desarrollo profesional continuo no es sólo una ventaja individual; es una necesidad macroeconómica.
Según encuestas recientes, el 88% de instituciones educativas considera que las credenciales alternativas y las microcredenciales son una estrategia crucial para su futuro. Victoria Galán-Muros, Jefa de Investigación del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y El Caribe, afirma que las microcredenciales son el futuro de la educación, aunque enfatiza la necesidad de financiamiento, programas de calidad e itinerarios flexibles para consolidar este campo en la región.
Para profesionales que buscan mantenerse relevantes, el mensaje es claro: el estándar educativo ha evolucionado. Ya no basta con una licenciatura; hoy el desarrollo profesional exige aprendizaje continuo y habilidades verificables.
Tecmilenio ha respondido a esta realidad ofreciendo programas flexibles, microcredenciales y certificaciones que permiten a los profesionales actualizar competencias sin interrumpir sus responsabilidades laborales o familiares. Estos programas están diseñados para alinearse con las demandas reales del mercado, lo que garantiza que el tiempo y la inversión educativa generen retornos tangibles en términos de empleabilidad y crecimiento profesional.
El futuro pertenece a quienes entienden que el aprendizaje ya no es un destino, sino un viaje continuo. Ya que el cambio es la única constante, la capacidad de adaptación y actualización constante definen el éxito profesional y económico. La pregunta ya no es si hay que continuar aprendiendo, sino cómo hacerlo de manera inteligente, flexible y estratégica.
Acerca de Tecmilenio
Somos una institución educativa que forma personas con Propósito de Vida y las competencias para alcanzarlo. Lo hacemos a través de una educación flexible y de alta calidad, que integra el aprendizaje con el trabajo, promueve el bienestar integral y prepara a nuestros estudiantes para los desafíos del presente y el futuro.
MAPS, nuestro nuevo modelo educativo, permite personalizar la ruta de aprendizaje mediante certificados, co-creados con empresas y expertos, y experiencias de formación integrada al trabajo como, por ejemplo, la Estancia Empresarial, donde los estudiantes resuelven retos y proyectos en empresas o en sus propios emprendimientos mientras desarrollan competencias técnicas para el trabajo y humanas para la vida. De este modo, impulsamos la empleabilidad sostenible, logrando que 9 de cada 10 estudiantes obtengan empleo antes de graduarse.
Actualmente, estamos conformados por 32 campus tradicionales y 13 espacios connect, distribuidos en 29 ciudades de México. Nuestra comunidad está integrada por más de 61,000 estudiantes, más de 5,200 docentes, 2,700 colaboradores y más de 148,000 egresados. Para conocer más sobre nuestro proyecto educativo, visita www.tecmilenio.mx








