Utopía
Eduardo Ibarra Aguirre
La muy conservadora Corte Suprema de Estados Unidos, la mayoría de cuyos integrantes designó Donald John Trump en su primer mandato, dictaminó el viernes 20 que el convicto presidente excedió su autoridad constitucional al imponer una serie de aranceles que trastocaron el comercio mundial. La sentencia bloquea una herramienta clave que DJT utiliza para imponer su agenda económica y diplomática al mundo.
El máximo tribunal tomó la decisión –por seis votos contra tres– que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) “no autoriza al presidente a imponer aranceles”, como anticipadamente lo dictaminaron instancias judiciales inferiores a la Suprema.
La decisión de la Corte se refiere a los derechos de aduana presentados como “recíprocos” por Trump, pero no a los aplicados a sectores específicos como automovilístico, acerero o aluminio, que se mantienen intactos hasta ahora.
La administración encabezada por Donaldo Juan, al decir de especialistas estadunidenses, pudo aprovechar esta coyuntura para culpar al Poder Judicial por el déficit fiscal y capitalizar la disminución de precios en los productos importados para adjudicarse un buen manejo de la inflación de cara a las elecciones de noviembre próximo, en las que el panorama para los trumpistas y los republicanos que ya no son los mismos como lo documenta la terca realidad de un MAGA venido a menos, pero el megalómano magnate y muy exhibido pederasta es incapaz de soportar que se le contradiga, ni siquiera cuando ello beneficia a su gobierno e intereses personales, incluido el enriquecimiento familiar en forma por demás ilegal, con el cómplice silencio del Poder Judicial y en buena medida también del político y económico, éste último el mayor beneficiario y socio del nuevo desarrollador inmobiliario… ¡en Gaza!
En vez de usar DJT la sentencia para abordar la crisis de costos que se perfila como el gran tema de campaña –junto a su abierto involucramiento en la prostitución de menores de edad y la criminal y racista violencia gubernamental antinmigrante– reaccionó con un ataque visceral a los jueces que legitimaron casi todas sus violaciones a las leyes, y anunció a renglón seguido un arancel global de 10% y, después, de 15%. Sustentándolos en la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente a imponer restricciones temporales a la importación por un máximo de 150 días en el caso de desequilibrios graves de la balanza comercial o como medidas de represalia. Dado el alcance temporal y la evidente ilegalidad de aplicar esta medida a países con los que no existe asimetría marcada en la balanza comercial, se entiende que el uso de la cláusula citada es un recurso transitorio en tanto el invasor de Venezuela que amenaza con hacer repetir su hazaña intervencionista en Cuba e Irán –aquí lo esperan los temidos y temibles misiles iraníes– encuentra otras maneras, legales o ilegales como acostumbra, de mantener la guerra comercial en la que embarcó al planeta entero como ejemplar autócrata que es.
Todo parece indicar que estamos frente a una decisión judicial que podría marcar un antes y un después en el octenio del sátrapa que mucho más temprano que tarde se verá obligado a asumir más que a entender que Estados Unidos de América no puede y no debe ser gobernado por un autócrata como él, que ignora a los poderes Legislativo y Judicial e incluso a buena parte del Ejecutivo, a los gobernadores de la Unión Americana. Esperemos.
Acuse de recibo
La semana que terminó tuvo inicio en Palacio Nacional con un exagerado reconocimiento de la presidenta de México a Salma Hayek y que se puede sintetizar así: Gracias a ella y su película Frida, matices de una pasión, Kahlo –la pintora, feminista y militante comunista– es conocida en el mundo. Raquel Tibol, la biógrafa y estudiosa de la mexicana de origen húngaro, declaró en entrevista con La Jornada sobre el premiado filme: “Frida fue mucho más que una cogelona”, justamente por la estrecha visión del personaje, sin los matices que anunciaba la actriz y productora… Ya encarrerada la presidenta de México criticó a los partidos de las izquierdas (sólo el plural muestra la diversidad) del siglo XX por sus formas de debatir y descalificar a sus pares. Sin aquellos esfuerzos, incluso heroicos y las trayectorias políticas e ideológicas que los sustentaron, doña Claudia no despacharía frente a la Plaza de la Constitución porque la 4T y Morena se nutren de aquellas expresiones (históricas) de los comunistas, socialistas, nacionalistas revolucionarios y demócratas que ocupan espacios institucionales en la coalición gobernante… Y para cerrar el ciclo semanal, Sheinbaum Pardo dijo con un tono más que innecesario “No he leído ni leeré el libro” Ni venganza ni perdón, de Julio Scherrer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, el favorito de Ernesto Zedillo y sucesores hasta 2018. ¡Pero qué necesidad!, señora presidenta, doctora y comandanta suprema.
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