RELATO
Apenas y robar su primer dinero, aquel tipo, mientras contemplaba se imagen en el espejo, pensó: “Okay. Ahora, creo que al fin me haré unos arreglos…”
Toda su vida había sido un político, que luchaba por las causas buenas, hasta que un día, como quizás le sucede a casi todos, su alma sucumbió ante el lado incorrecto.
Por lo tanto, de un día para el otro, SE VENDIÓ… Y, fue de esta manera en la que él, que toda su vida había llevado una vida y existencia austera, se comenzó a volver un vanidoso…
Primero un arreglo aquí, y luego otro allá…, y también un poquito de Botox, ese maldito químico que le había desfigurado el rostro a Kenny Rogers…
El hombre, conocido ahora en su pueblo como “el vendido”, por las pocas personas que un día lo habían conocido de cerca, y que también lo habían respetado mucho, por sus ideas, pensamientos y demás; ahora, con el rostro ya totalmente irreconocible , y siendo diputado por el partido que él siempre había criticado, pensando que ahora su pueblo le resultaba un lugar para gente de gustos baratos, entonces agarró sus cosas y se mudó para la ciudad…
Ahora él, no solamente se había convertido en “el vendido”, sino que también en un estúpido más, al que el dinero y las cosas materiales -que el dinero robado con su puesto de diputado le otorgaba cada mes- le había secado por completo el cerebro y criterio propio que hace ya muchos años atrás había poseído…
ANTHONY FLEMING SMART
Febrero/23/2026
7:10 a.m. Lunes





