HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Kimberly Joselín: ni Respuestas ni Resultados
Un mes cumple —sólo eso cumple: tiempo— el jefe Nivardo, incumpliendo.
El jefe Nivardo es jefe de Policía en Cuernavaca y de él, homopolíticus advirtió que si en una semana no balizaba las calles —la circulación vial y peatonal no se entiende sin balizamiento—, rastreando el dinero de cuatro años gastado en otras cosas, la seguridad seguiría igual.
Otra urgencia era, sigue siendo, que amarrara a sus perros. La que tendría que ser de vialidad, es una policía recaudatoria por extorsiva. Lo peor, que sus agentes no sólo compran sus áreas de trabajo, sino cuentan con permiso para extorsionar.
En un mes Nivardo no ha hecho nada: no sólo sigue todo igual, sino ha empeorado.
Al jefe Nivardo lo sentó en el cargo el jefe Urrutia, de la policía estatal. Provienen de la misma escuela de inteligencia en seguridad pública y protección ciudadana. Mientras Urrutia ha dado resultados tangibles —lo que no se hizo en 18 años juntos, con el gobierno margarista se hizo en 15 meses—, Nivardo se puso el holgado uniforme que debía dar temor a la vez de respeto, dando su actuar una tristísima imagen.
Esa percepción institucional de que el delito ha disminuido es una falacia. El jefe del hotel Papagayo ha venido mintiendo sistemáticamente desde que juramentó cumplir la Constitución. De los tres jefes policiales que ha tenido Cuernavaca en cuatro años —Alicia Vázquez, Guillermo García y Nivardo Aguilera—, no se ha hecho uno. Los dos primeros fracasaron y fueron destituidos. El actual sigue los mismos pasos, mimetizado.

¿No puede agarrar una brocha y balizar las calles? No sólo es eso, sino proteger a los transeúntes. ¿No puede desaparecer la policía recaudatoria? Volver a tener agentes de crucero sería una maravilla y sin blocks de multas que no otra cosa es corrupción, cediendo el paso a una población cada vez más vieja y protegiendo a los niños.
letraschiquitas
Se llama oficio político. El número 3 del piso 1, Edgar Maldonado, al atender el caso de la desaparición de una joven de 18 años en el centro de Cuernavaca, sonrió y se dijo venado, dijo falazmente estar apoyando al cien, sermoneó a un tío de la víctima estar en contacto con los padres de la misma y dijo que «el gobierno es de la gobernadora». Kimberly Joselín Ramos Beltrán desapareció en la avenida a Morelos, camino a la Facultad de Contaduría, el viernes 20. A ocho días, el procurador de Justicia, Fernando Blumenkron, tan dado a aparecer en vídeos de culto a la personalidad, no ha salido a dar los «avances» que tiene en casi todos los casos. Entre tanto, la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de MORENA, Viridiana León —que ordena la defiendan en editoriales de papel periódico—, en una carta sin compromiso ni firmada, expresó su preocupación… ¡siete días después de la probable comisión de un delito grave que pone en riesgo la integridad física de la casi niña! Las compañeras de estudios de Kim fueron a exigir respuestas-resultados a Palacio de Gobierno, sin encontrarlas.





