* Disquisiciones del autor para llegar a esa piedra de toque de la fe cristiana, del catolicismo, del Credo, de la oferta definitiva de la redención, esa vida eterna que los hombres de poder codician y en la que los fieles sueñan
Gregorio Ortega Molina
Javier Cercas se pregunta y cuestiona a su vez a uno de sus interlocutores (lo que significa la imagen de Francisco): “¿De dónde nace su poder de convocatoria…? Porque el origen religioso de su autoridad no aparece por ninguna parte. Más aún, un abogado del diablo, o simplemente un político en activo, podría decir: las cosas que el papa dice están muy bien; son cosas que cualquier persona medianamente cuerda aplaude…
“¿Quién en su sano juicio no se opone a la guerra, al hambre, a la pobreza o a las desigualdades? El problema es que el Papa no tiene ninguna capacidad real de combatirlas, carece de poder para resolver las lacras que denuncia, y no se ve en la obligación de preguntarse, como sí se lo debe de preguntar un político, cuál es la forma de acabar con ellas…”.
Tiene la autoridad moral para convocar a los responsables del desorden del mundo, propiciado por la voracidad y la codicia y absurdos deseos de venganza, para que declinen sus furores y permitan que sus naciones vivan en paz, al igual que los países agredidos por los poderosos. Claro que pueden parecer como las llamadas a misa, el que desea acudir va, el otro hace oídos sordos.
Dedica, casi al final, reflexiones a la acción del Espíritu Santo en referencia al resultado de un cónclave en el que, explica, no son los cardenales quienes deciden el nombre del sucesor de Pedro quienes lo nombran, sino ese Espíritu Santo que nos indica que nadie puede llamar a Jesús Señor si no es por su presencia en el ánimo, en el ser, en la voluntad de los creyentes y, en este caso, en la decisión final de los electores del nuevo pontífice.
¿Será que de ese modo se demuestra que la Iglesia es un solo cuerpo y un solo espíritu, y el Colegiado cardenalicio actúa de acuerdo a las exigencias de la divinidad? Es decir, que no hay intermediación, la sabiduría de Dios se adueña de la voluntad de quienes están a su servicio.
Disquisiciones del autor para llegar a esa piedra de toque de la fe cristiana, del catolicismo, del Credo, de la oferta definitiva de la redención, esa vida eterna que los hombres de poder codician y en la que los fieles sueñan.
@OrtegaGregorio





