Pablo Gato
Una guerra, como debería resulta obvio, es algo muy serio. Hay destrucción, pánico, muertes, trauma, heridas físicas y psicológicas de por vida. Es algo que, en especial un gobierno, debe tratar con la seriedad que se espera.
El martes Trump concedió medallas al honor.
Era la primera vez que aparecía ante las cámaras tras haber ordenado el ataque contra Irán. Hay ya al menos seis soldados americanos muertos. Unos mil iraníes han perdido su vida.
Estaba mirando la ceremonia de Trump cuando de repente se puso a bromear. Hablo de lo que decía eran cortinas preciosas en la sala, alabo la decoración (que por supuesto se atribuyó el) e incluso tuvo tiempo para adular el salón de baile que ordeno construir tras demoler una parte de la histórica Casa Blanca.
Sinceramente, me quede sin habla. Esa era una ceremonia para honrar el servicio de varios militares.
Trump no aprovecho ese momento para hablar con seriedad de la guerra, agradecer el sacrificio de los soldados ya muertos y explicar sobriamente por qué decidió atacar a Irán y reconocer a los militares por su servicio.
No. Se dedicó a hacer chistes, reírse y hablar de cortinas y salones de baile. Me dio la sensación de que vive en otro planeta.
Su ex jefe de Gabinete, el general John Kelly, dijo que en una visita al cementerio Nacional de Arlington, Trump le dijo que no entendía cómo un soldado puede morir por su país y los llamo “mamones”. El general perdió un hijo en Afganistán. Trump lo niega.
Y hoy el secretario de Guerra/Defensa, dio su segunda conferencia de prensa sobre la guerra. No voy a hablar de los continuos cambios de la Administración a la hora de justificar el ataque. Han variado cada día dando una imagen de absoluta improvisación y de parecer no tener claro por qué se atacó o no decirlo.
Lo que me sorprendió fue el tono del secretario. Hablo como si fuera el personaje de una película de Hollywood, no un ser humano.
Si, su trabajo es ganar guerras, pero hablar de la muerte y de la violencia con un tono tan arrogante, condescendiente y hasta grotesco también me sorprendió enormemente.
Su primera conferencia también fue impersonal, muy a la defensiva y sin aparente respeto por la vida.
En muchas partes sonó mas a alguien intentando emular el discurso del actor que representaba al presidente de EEUU en la película “Independence day” que no un secretario de Guerra/ Defensa.
Puedes ser un militar y cumplir tu misión, pero eso no significa que trates temas de vida y muerte de forma trivial, banal y con poco respecto. Incluso si hablas de la muerte de tu enemigo.
“Los estamos destrozando sin piedad. Están tostados. Estamos ganando de forma espectacular. Estamos llevando destrucción desde los cielos, todo el día”, afirmo como si fuera un vendedor de coches usados y esforzándose por convencerte de comprar uno destartalado y que casi se arrastra.
El secretario ya había dicho que estaban atacando a Irán sin acogerse a lo que llama ridículas restricciones de las reglas de combate.
En sus dos intervenciones repitió con regocijo que traía muerte a los enemigos.
Realmente jamás he escuchado a ningún militar hablar así. He cubierto muchas guerras y me pareció algo inédito.
Parecía el guion de un sucedáneo de la película “Ok corral”.
Cero respecto por la vida, completa banalidad al hablar de algo tan triste como una guerra.
Fue más una actuación para una audiencia de uno (Trump) que no una intervención seria por parte de alguien que debería serlo por el cargo que tiene.
EEUU, irreconocible.




