El nuevo orden geopolítico se está gestando ligado totalmente a la tecnología. Sabemos que las compañías tecnológicas norteamericanas (Google, Amazon, open IA y Meta) y el gobierno de Estados Unidos vienen alineando prioridades para aumentar infraestructura energética y recursos minerales. El gobierno estadounidense, a través de países aliados, busca consolidar su económica, su tecnológica y su inteligencia militar.
Lo importante: dominar la IA, los Centros de Datos, los sistemas de satélites, la red de tráfico, comunicación y almacenamiento de datos frente a otras potencias, y, sobre todo, salvaguardar todo ello de posibles actos de sabotaje. En esta frenética causa, la idea es frenar a los países hostiles que financian al terrorismo y organizaciones de narcotráfico.
Según la OCDE, empresas y gobiernos de todo el mundo enfrentaron deuda por 27 billones de dólares en 2025, se espera igual en 2026. Que lo provoca: las disputas comerciales y arancelarias.
El organismo dice bien que también la demanda de créditos empresariales para financiar la infraestructura requerida por la inteligencia artificial, se ha elevado.
Donald Trump lanzó la iniciativa Escudo de las Américas, que agrupará a 11 países con gobiernos de derecha, entre ellos, Argentina, El Salvador, Bolivia, Chile, Honduras, Ecuador, Costa Rica y Paraguay. Buscarán estrategias de seguridad e inteligencia contra el narcotráfico. Kristi Noem liderará dicha iniciativa.
Este sábado 6 de marzo, el presidente estadounidense recibirá en Miami líderes de la derecha de Latinoamérica, para impulsar cooperación y coordinación contra la inseguridad y el crimen organizado. No sé descarta que discutan la estrategia de frenar la influencia China en la región.
México estará fuera de este plan, sin embargo, tiene que resolver la próxima revisión del T-MEC diez días después. Que tendrá que sortear? De inicio, la inseguridad y la migración, leyes que no abonan a la inversión en energía y benefician demasiado a Pemex y CFE, disputas comerciales por el maíz transgénico que EU ya no puede vendernos, vigilancia del comercio digital y cumplimiento de propiedad intelectual y combate a la piratería. Todo sin olvidar que Estados Unidos exige al gobierno mexicano cumplir las reglas de origen, es decir, que todo se fabrique entre. EEUU, Canadá y México para evitar que productos chinos se integren a las cadenas productivas norteamericanas.
Los analistas ven que la revisión del T-MEC se dará en un ambiente político complejo en Estados Unidos, por qué tendrán pronto elecciones en el Congreso, y porque el comercio se ha convertido en instrumento central de política industrial y geopolítica.
Para México, este momento es especialmente delicado. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, no sólo será un ejercicio complicado de política comercial, sino una negociación influida por las nuevas prioridades estratégicas de Washington, dónde la seguridad regional, la migración, la integración tecnológica y la protección de las cadenas productivas norteamericanas serán la prioridad.
El mundo se encamina hacia un nuevo orden geopolítico que adoptará de la tecnología, la seguridad energética y el control de la información a la par de la capacidad militar.
Los países que logren insertarse inteligentemente en estas nuevas redes de cooperación tecnológica y económica podrán fortalecer su soberanía y competitividad. Aquellos que no lo hagan corren el riesgo de quedar relegados en una economía global cada vez más definida por la innovación, la seguridad digital y la competencia estratégica entre bloques.



