RELATO
Su nombre era “Dreamer”. Y era un ser extremadamente sensible, que tenía la capacidad, NO SOLAMENTE DE PODER VOLAR SIN ALAS, sino que también de soñar despierto, con imágenes hermosas y mundos perfectos…
Aquel ser, que nunca había podido ser comprendido por absolutamente nadie, ahora, se había retirado del mundo, yéndose a refugiar al campo, en donde, todas las noches -en compañía de todas las estrellas, brillando de manera sublime en el firmamento- se ponía a volar.
Dreamer, con su gran espíritu majestuoso, sentado sobre su silla de metal, y con la espalda reclinaba hacia atrás, luego de darle un sorbo a su vaso con agua, entonces entornaba los ojos.
Después, en cuestión de segundos, con aquella bellísima canción indie sonando ahora a través de sus oídos, todo él comenzaba su vuelo.
Y todas las estrellas, al verlo así, se estremecían de alegría, expresando, una y otra vez: “¡WOW!”
El espíritu grandioso y majestuoso de este joven, siempre le había permitido ver y entender infinidad de cosas, que nadie nunca más había visto ni entendido, cuando vivía todavía “en la sociedad”; en aquel mundo tan lleno de ruido, estupidez y sin sentido…
Es por eso que, Dreamer, al ser un ser extremadamente sensible e increíblemente inteligente, al ver y saber que jamás nunca alguien lo comprendería, entonces un día decidió marcharse.
“Sus gustos son muy corrientes, vulgares y carentes de originalidad”, pensó con total decepción el joven, el día en el que se fue alejando de la ciudad y la sociedad en la que había vivido y existido.
Y todo lo que él pensaba era cierto. Los humanos que él había conocido, estaban muy lejos de sentir como él, así como también de saber o poder VOLAR SIN ALAS, que era como él siempre lo había hecho, gracias a todas sus hermosísimas canciones indies, LAS CUALES SIEMPRE HABÍAN SIDO SUS ALAS…
“Nunca sabrán ni aprenderán a volar sin alas como yo”, pensó el joven, sintiendo mucho pesar en su interior. “La verdad solamente puede ser revelada para unos pocos”, pensó también, mientras recordaba, de manera inevitable, todas las veces en las que él trató de enseñar a otros a volar sin alas…
“No han querido aprender…, o simplemente no nacieron para volar sin alas como yo”, pensó Dreamer…, mientras se alejaba, más y más. “¿Por qué entonces juzgarlos o pedirles hacer algo para lo que no nacieron…?”
La verdad ya estaba dicha. Y Dreamer, más que nadie, al fin lo había sabido entender. “No les pidas o esperes que se pongan a volar sin alas como tú…, ya que en lo absoluto han nacido para hacer eso…”.
Fin
ANTHONY FLEMING SMART
Marzo/08/2026
12:32 p.m. 1:16 p.m. Sunday




