NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
Esas playas de oro, manglares de vida, peces, tortugas manatíes, la memoria guarda ese esplendor, porque la realidad es otra: poco a poco, como maldición que se arrastra, el petróleo cubre todo y despierta sus miasmas en la costa sur.
Ahora más de 3 mil 145 elementos de Secretaría de Marina, Pemex y Profepa, así como autoridades locales y municipales han sido desplegados, aunque tardíamente, para desfacer el entuerto, y hacer las labores de limpieza.
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La población Veracruzandos semanas para que esa sustancia oscura, pesada impregnara cada rincón. Su avance gime dolor. Desde aquel lunes 2 de marzo, cuando las redes salieron cargadas de chapopote y no de esperanza, la mancha no ha dejado de crecer. Veracruz y Tabasco escriben con sufrimiento esta crónica, mientras sus llamados de auxilio caen en oídos de piedra. La respuesta tanto del gobierno de Rocío Nahle, como la administración de Sheimbaum, ante este desastre que mancha cientos de kilómetros de litoral ha llegado a cuentagotas.
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Los miles de afectados aguardaron once días para que la voz oficial se oyera. Fue en Colima Sheinbaum aseguró que .
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En Veracruz Rocío Nahle optó primero por minimizar la catástrofe fue, primero la negación, ese viejo arte de los políticos, mirar para otro lado. La gobernadora, ajena a la evidencia que le gritaba, aseguró tajante . Prefirió hablar de , sin ofrecer plan ni brújula. Días después cambió el discurso y aseguró que .
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En tanto, la mancha no espera: hasta el jueves se tenía el dato de 39 poblados habían sido invadidas, y la limpieza apenas empezaba en unos pocos caseríos.
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Mientras Pemex se lavó las manos, dijo que su casa está sana y que su compromiso es grande, pero no explicó cómo ni dónde. Y así, en la laguna del Ostión y en los pueblos aledaños, los propios habitantes tomaron la iniciativa desarmados y sin protección, fueron como siempre quienes han salido a pelear contra la marea negra con sus propias manos.
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Finalmente, la Marina anunció que había desplegado su plan, atendiendo, pero solo en parte del daño, como si el dolor tuviera fronteras.
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Los días corren y la pregunta persiste: ¿de dónde nace esta mancha? La gente no pide limosna, exige justicia. Exigen sanar lo enfermo, devolver la vida al mar y el sustento a las casas. Su reclamo es urgente: actuar ya, antes de que la tinta negra borre para siempre el azul que nos pertenece. – – oOo–