Por: MARCOS H. VALERIO
Amenazan “los Amlitos” a los Loret
La guerra abierta entre Carlos Loret de Mola y el clan López Beltrán alcanzó niveles peligrosos. Tras las graves acusaciones publicadas por el periodista sobre presuntos nexos de “Andy” y su hermano con dinero de funcionarios sinaloenses y posibles redes criminales, el hijo mayor del expresidente Andrés Manuel López Obrador contestó con una carta agresiva, exigiendo pruebas y descalificando a Loret como “periodista mercenario”.
En su misiva, Andrés Manuel López Beltrán lanzó un emplazamiento claro: “Muestra una sola prueba de que recibimos dinero de organizaciones criminales o de funcionarios del Estado de Sinaloa”. Y no se detuvo ahí. Acusó a Loret de actuar con “dolo y mala entraña”, al servicio de “los intereses más mezquinos de este país, ahora del extranjero y del hampa de la política”, y le recordó supuestas irregularidades en la riqueza y propiedades del comunicador.
Esta confrontación, sin embargo, tomó un giro mucho más oscuro. Según denuncia Rafael Loret de Mola en el programa “A Fuego Lento”, habría recibido una llamada advirtiéndole que desde los más altos niveles del Gobierno Federal y desde Palenque se habría dado la orden de atentar contra la vida de su hijo Carlos Loret de Mola.
La gravedad de esta acusación es inaceptable en cualquier democracia. Que el padre de uno de los periodistas más críticos del país tenga que salir a denunciar una supuesta orden de eliminación desde el corazón del poder habla del grado de intolerancia y autoritarismo que sigue caracterizando a este grupo político.
Asimismo, la familia López Obrador, que tanto presume de “no mentir, no robar y no traicionar”, reacciona con amenazas veladas, cartas insolentes y contraataques personales cada vez que se les toca el bolsillo o se cuestionan sus posibles nexos incómodos.
En lugar de presentar pruebas que desmientan las columnas de Loret, optan por el insulto, la difamación y —según la denuncia— algo mucho más grave.
Ante ello, periodistas indignados, exigen que las autoridades correspondientes investiguen de inmediato tanto las acusaciones de Loret como la denuncia de Rafael Loret de Mola. México no puede seguir tolerando que el periodismo crítico se enfrente a este tipo de presiones, calumnias y, peor aún, amenazas directas a su integridad física.
La narcopolítica y la intolerancia al escrutinio no pueden seguir siendo el sello de una familia que gobernó seis años prometiendo transformación y deja ahora un clima envenenado donde cuestionar al poder se paga caro.