Pablo Gato
La última edición es una estatua dorada de cuatro metros y medio de alto que se ha puesto en su club de golf en Florida.
El dorado es por lo visto su color favorito porque está redecorando la Casa Blanca con ese color.
La estatua ha sido financiada por empresarios de criptomonedas. 300 mil dólares.
Trump comenzó una empresa de criptomonedas siendo presidente y el que compra más monedas se puede reunir con él en la Casa Blanca. Como era de esperar los demócratas afirman que eso es completamente ilegal y lo califican como el presidente más corrupto de la historia de EEUU.
Trump ya había puesto posters gigantescos suyos en edificios federales de Washington, cambió nombres de edificios para poner el suyo, emitirá monedas conmemorativas con su rostro, pondrá su rostro en pasaportes de EEUU y aplaudió cuando se cambió el nombre de un aeropuerto para poner la palabra Trump, entre otras muchas cosas para alimentar ese culto a su personalidad.

Sus críticos afirman que no entienden como alguien puede hacer semejante ridículo sin aparentemente darse cuenta de que se ha convertido en el hazmerreír de todo el planeta.
Sus simpatizantes lo aplauden y piden más estatuas.
Larry Johnson, ex espía de la CIA, afirma que Trump está completamente desquiciado.
EEUU, irreconocible.