InicioJosé MuratMéxico, un país históricamente asediado por los imperios

México, un país históricamente asediado por los imperios

(I parte)

Por: José Murat

 

Esta no es la primera vez, y seguramente no será la última, que México es asediado, acosado por el intervencionismo de las potencias continentales y de ultramar. El injerencismo ha sido la constante. El rechazo frontal de los mexicanos también ha sido la regla. Con costos descomunales en algunos casos, ningún imperio ha sido bienvenido. La historia así lo registra puntualmente.

La actitud injerencista de algunos sectores del gobierno norteamericano de hoy no es novedosa ni mucho menos inusitada. Se dio en el siglo XIX. Aconteció en el siglo XX. Lo estamos viendo en el siglo XXI. También algunas potencias europeas, empoderadas y ensoberbecidas en su momento histórico, han intentado someter la voluntad soberana e independentista del pueblo de México.

Historiadores, politólogos y hombres de letras han documentado 14 veces en que los imperios han ingresado al territorio nacional, han emprendido campañas de desprestigio, han aplicado bloqueos comerciales o cuando menos han querido socavar el derecho de México a autodeterminarse, a trazar y construir su propio destino de manera autónoma.

También, en la mayoría de esas ocasiones, se ha registrado un fenómeno deleznable, vil y autodenigratorio: un puñado de connacionales, siempre de la derecha más rancia, conservadora y servil, se ha congratulado y aún ha colaborado directamente en esas campañas y ejercicios intervencionistas. Polkos, como aquellos que colaboraron con las fuerzas invasoras norteamericanas en el siglo XIX, ha habido siempre, y desafortunadamente nada parece indicar que esa especie se extinguirá en algún momento.

Así como mediáticamente se dice que hoy hay una lista de presuntos perseguidos, también hay en los hechos una lista de traidores, que yo podría ilustrar aquí, comenzando por algunos dirigentes nacionales, gobernantes de oposición y figuras prominentes de partidos políticos.

Pero no tiene caso abonar a la discordia. Son la excepción, aún al interior de sus propias agrupaciones políticas. La regla es y ha sido siempre, en toda la geografía nacional y en todo el espectro ideológico, incluida la derecha ilustrada, la defensa de la soberanía nacional, el derecho de México a autodeterminarse.

Pero vayamos al recuento histórico, para dar sustento a mis aseveraciones, y no reducirlas a meras apreciaciones personales.
Las seis intervenciones militares directas, mancilladoras de la soberanía territorial, más importantes han sido:

Intento de reconquista española (1829): España envió una expedición militar comandada por Isidro Barradas para recuperar el territorio mexicano, tentativa derrotada en Tampico.

Guerra de los Pasteles / Primera Intervención Francesa (1838-1839): Francia bloqueó los puertos mexicanos y bombardeó Veracruz para exigir el pago de indemnizaciones por supuestos daños a ciudadanos franceses.

Intervención estadounidense (1846-1848): Una guerra provocada por el expansionismo estadounidense y la anexión de Texas, que culminó con la pérdida de más de la mitad del territorio nacional mexicano al amparo del Tratado de Guadalupe Hidalgo.

Segunda Intervención Francesa (1862-1867): Francia invadió México tras la suspensión del pago de una deuda externa onerosa por parte del gobierno de Benito Juárez, imponiendo el Segundo Imperio Mexicano encabezado por Maximiliano de Habsburgo.

Ocupación estadounidense de Veracruz (1914): Durante la Revolución Mexicana, tropas de Estados Unidos desembarcaron y ocuparon el puerto de Veracruz tras el llamado “Incidente de Tampico”.

Expedición punitiva estadounidense (1916-1917): El ejército estadounidense, liderado por el general John J. Pershing, ingresó a territorio mexicano (principalmente Chihuahua) buscando capturar a Francisco Villa.

En nuestra siguiente colaboración puntualizaremos cada una de estas acciones intervencionistas y pondremos el acento en la actual campaña desestabilizadora y abiertamente hostil contra México, incluidos las acciones contra los inmigrantes en el envío de las remesas, y en general en contra del actual modelo social de desarrollo.

El común denominador de las 14 acciones injerencistas, no sólo de las seis incursiones militares, ha sido el contraste entre un México mayoritariamente defensor de la soberanía nacional y un grupúsculo con espíritu de vasallaje, un grupo reducido que no ha dudado en rendir pleitesía y renunciar a todo vestigio de dignidad frente al imperio, así pongan en riesgo al país entero al que le deben todo, porque como en la fábula de Esopo sobre el escorpión que picó a la rana, no pueden contenerse pues la traición es parte de su naturaleza.

La diferencia es que, a diferencia de la rana, México no se hundirá con quienes hoy le inoculan su veneno: sólo ellos se irán al precipicio.

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