Héctor Calderón Hallal
En México hemos caído de nuevo y de manera inocente, en el juego al que aquellos que pretenden instaurarse en un régimen hegemónico siempre han querido llevarnos. Una vez más pretenden llevarnos al terreno de la ‘polarización ideológico-electoral’.
Y ha de ser a partir de la presión política estadounidense, por el jaloneo punitivo al tema de la narcopolítica en nuestro país, que les incomoda y les amenaza como sociedad a los estadounidenses -pues el tema del fentanilo y sus efectos no puede ser operado y protegido por el gobierno mexicano- por lo que el Gobierno de México pone en marcha ahora una narrativa sobre la base de una ‘injerencia estadounidense’ para utilizarla de manera política de la forma más conveniente en su discurso oficial: “¡Me envuelvo en la bandera si es necesario”(…) a la soberanía de la patria no se le toca(…)los de la derecha recalcitrante son traidores a la patria porque piden ahora la intervención de ejércitos extranjeros como el de los EE. UU!…”
La forma se hará presente de forma progresiva en el discurso presidencial y de los miembros de la ‘nomenklatura morenista’; preparando además el terreno para ‘cubrirse legalmente’ y garantizar su permanencia en el poder, abordando temas de implicación electoral, de cara a los próximos pasos que dé el gobierno del vecino país en su afán penal, señalando y solicitando jurisdiccionalmente a protagonistas de la política mexicanos implicados en el narcotráfico.
¿A dónde nos llevará este sinsentido?…
Está mal asesorada la Ciudadana Presidenta; ni duda cabe… pero también están llegando a los terrenos del exceso los cubanos ‘antiprogresistas’ en el gobierno del derechista Donald J. Trump, que han renegado del México (de antes y de hoy) que ha apoyado con un espíritu humanitario a la República de Cuba… el México de siempre, el México de la segunda mitad del siglo XX y de inicios del XXI, específicamente, de cualquier orientación política, de izquierda, de centro, de derecha… siempre apoyamos al pueblo cubano… no a su régimen de gobierno; que quede claro.
Pero los cubanos que huyeron y se volvieron residentes de los Estados Unidos, han confundido o construido como un despropósito, un discurso donde los gobiernos mexicanos desde entonces, han ‘tenido una doble moral con Cuba’, simulando según ellos una ruptura con el régimen socialista…pero sin haber abandonado nunca un espíritu de colaboración y solidaridad.
Porque la solidaridad hacia el pueblo cubano no nació hoy…. Surgió desde el momento mismo del ‘golpe a Batista’ y la crisis derivada de este hecho, en julio de 1953… pero el apoyo directo, deliberado, a los gobiernos socialistas y a sus burocracias se ha dado si acaso desde el 2018 hasta hoy… cuando hemos escuchado tan estruendoso el rumor de que lo que el Gobierno de México y otros países les enviaba de petróleo y víveres, el actual Gobierno de Cuba lo revendió a otros países o lo entregó -en venta- al pueblo cubano.
Ese es un gran catalizador de la crisis actual en las relaciones de México y los Estados Unidos: la idea falsa sembrada por los nóveles políticos republicanos de origen cubano, insertos en la estructura de mando de la Casa Blanca en este segundo período de Trump, en el sentido de que todos los mexicanos de hoy, debemos pagar el costo de haber sido solidarios con el pueblo cubano que se quedó en la isla -no por gusto, sino por necesidad- a padecer las barbaridades del régimen socialista impuesto por Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y otros más.
Mal asesorada la presidenta Sheinbaum, insisto con todo respeto, porque ya, los tiempos nos han alcanzado… y lo más inteligente en estos momentos para salvar su administración y para que quede una muestra vigente o una esencia de su movimiento político -Morena- con registro legal y con posibilidades de esperar mejores tiempos en el futuro, es el hecho de apegarse a un plan de colaboración integral con el gobierno americano para sanear el sistema político mexicano de la presencia del narcoterror y la presencia de políticos ociosos e improvisados, que se aprovechan de las coyunturas y no cuentan con ápice de preparación ni de convicción ideológica propia.
La gran utilidad que nos deja este duro trance para la República, para México como país, es la gran delimitación existente entre el mito y la imaginación; vamos, la aparición de la ‘Homo Mensura’ en la narrativa política contemporánea de nuestro país… porque en la política, no hay dioses, ni narcos, ni políticos sobredimensionados, ni inmortales… “el hombre es la medida de todo” y “la ley es la expresión más estructurada de nuestro lenguaje razonado y cotidiano”.
Los dioses, ni en la versión de la Grecia antigua…ni en el ‘imaginario badiraguatense’ existen… esos tienen ‘pies de barro’ y también van al baño, como cualquier mortal.
“El hombre es igual ante la ley en cualquiera de sus individuos y géneros” … para decirlo a la manera del filósofo jonio, Heródoto, el primer historiador de la humanidad.
Pero también muy mal asesorados Donald Trump y el cubano-americano Marco Antonio Rubio, cuadragésimo séptimo presidente y septuagésimo segundo secretario de Estado de la Unión Americana, respectivamente.
El pésimo mensaje de su gobierno -que no de su población- al mundo, al entrar en el terreno de la amenaza a México, es el de la confrontación; del amago humillante y perpetuo hacia los pueblos más débiles; el anuncio de su sometimiento; el tema de la guerra inefable, por sus implicaciones negativas para el progreso y la preservación misma de la raza humana.
Pese a los mitos y estratagemas creados por la industria del cine y de la moda, los pueblos estadounidense y mexicano, son pueblos de paz…
Pero no me refiero a la paz de los sepulcros… ni a la aparente paz inmutable que muestran los pueblos esclavizados, que deben callar su dolor y su tragedia.
Hago alusión a ese período de convivencia entre los hombres en que florece la armonía; que hace posible que la vida en este ‘valle de lágrimas’ sea llevadera… me refiero a la paz genuina, que permite a los hombres y a las naciones crecer y sobrevivir en la esperanza; que hace a todos los hijos de un Dios -y a los que no se asumen como tales también- fundar ideales en torno a la prosperidad, la conmiseración y la fraternidad hacia el prójimo.
Una paz sin etiquetas ni destinatarios… ni ‘Pax Americana’… ni ‘Pax Narca’… sino una paz para todos por igual… no solo para los estadounidenses… también para los mexicanos…porque ambos pueblos la necesitan; una paz para hombres y mujeres; para familias y comunidades enteras; “una paz en nuestro tiempo…y para todos los tiempos”, citando al añorado presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy (junio de 1963).
Suscrita bajo una conciencia acordada, dialogada por las partes…no impuesta por una superpotencia ni por una simple circunstancia o razón.
Hoy que vemos con tristeza, la práctica en México del deporte nacional que es la denostación del amigo, del compañero y hasta del hermano, no visualizamos el riesgo que se incuba en los términos de la convivencia nacional misma: México es una Nación compleja; hecha de retazos de regiones y compuesta con muy diferentes componentes etno-raciales…una auténtica ‘colcha de retazos’.
¡Sí!… hay que decirlo si la gente no lo sabe o no lo recuerda.
“Chairos contra Fifís”, “Ñeros contra Fresas”, “Prietos contra Morenos”, entre otras denostaciones y campañas… y la que nos faltaba: “Traidores a la Patria” contra “Narcopatriotas”…
Pero, lo más grave del asunto, es que el término de “traidores a la patria” … ¡Ha sido acuñado e incitado a su evocación por la propia titular del Ejecutivo desde sus ‘conferencias mañaneras’!…
¡No hombre!… ¡no le entro!… yo de esta nave mejor me bajo.
Más nos valdría cambiar la semiótica del discurso y también de las acciones. El panorama que se avizora de seguir en la misma dirección es por demás desolador. Dios nos guarde… y aclare la mentalidad de nuestros dirigentes.
Autor: Héctor Calderón Hallal
@pequenialdo; @CalderonHallal1