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La deuda que dejó de ser condena

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien”. – José de San Martín.

 

Durante décadas, Veracruz fue ejemplo nacional de cómo una mala administración financiera podía hipotecar el futuro de una entidad.

Gobernadores de todos los colores y corrientes políticas desfilaron por Palacio de Gobierno prometiendo orden, disciplina y desarrollo, pero terminaron heredando pasivos, compromisos impagables y una pesada losa financiera que limitó durante años la capacidad de inversión pública.

Por eso resulta particularmente relevante lo ocurrido en las últimas semanas con la reestructuración de dos créditos estatales que suman más de 4 mil 860 millones de pesos y que, a tan solo un mes de haberse concretado, ya recibieron el más alto reconocimiento por parte de dos de las calificadoras financieras más importantes del país: Moody’s Local México y HR Ratings.

No se trata de un asunto técnico reservado para especialistas en finanzas públicas. En realidad, estamos frente a una señal inequívoca de confianza institucional hacia el manejo financiero que actualmente realiza el Gobierno de Veracruz encabezado por la gobernadora Rocío Nahle García.

Las calificaciones AAA.mx otorgadas por Moody’s Local y HR AAA con Perspectiva Estable emitidas por HR Ratings representan algo más profundo que una simple evaluación financiera. Son una validación externa, independiente y especializada que reconoce la solidez de una estrategia encaminada a mejorar las condiciones de la deuda pública sin aumentar montos, sin ampliar plazos y generando beneficios concretos para las finanzas estatales.

Los números son contundentes. La sustitución de créditos originalmente contratados con Banobras por nuevos financiamientos con BBVA permitirá ahorros estimados por 155 millones de pesos y una liberación de recursos superior a los 18 mil 376 millones durante la vigencia de los créditos. Dicho de otra manera: se logró convertir una obligación financiera en una oportunidad para fortalecer las capacidades presupuestales del estado.

Lo verdaderamente significativo es que este proceso no ocurrió por casualidad. Requirió visión política, disciplina administrativa y la voluntad de asumir decisiones que muchas veces no generan aplausos inmediatos porque sus beneficios no son visibles en una fotografía o en una ceremonia de inauguración.

Mientras algunos gobiernos apostaron por el endeudamiento fácil para financiar proyectos de coyuntura o simplemente para mantener estructuras de poder, la administración actual parece apostar por algo mucho más complejo: reconstruir la credibilidad financiera de Veracruz.

 

Resulta inevitable contrastar esta realidad con la actitud de ciertos sectores que parecen incapaces de reconocer cualquier avance institucional. Son los mismos que durante años guardaron silencio frente al crecimiento desmedido de la deuda pública, frente a los excesos administrativos y frente a decisiones que comprometieron el futuro de generaciones enteras de veracruzanos.

Hoy, cuando organismos especializados reconocen la fortaleza financiera de una operación que mejora las condiciones crediticias del estado, esos mismos personajes buscan minimizar los resultados o simplemente ignorarlos. No sorprende. Muchos de ellos fueron beneficiarios directos o indirectos de un modelo político basado en privilegios, favores y canonjías que difícilmente volverán.

La molestia no proviene necesariamente de los números. Proviene de algo más profundo: la constatación de que sí era posible administrar mejor. Que sí era posible renegociar condiciones. Que sí era posible convertir una deuda heredada en una herramienta financiera menos onerosa para los ciudadanos.

Quizá por eso las críticas son cada vez más estridentes y menos racionales. Porque mientras algunos siguen apostando por la nostalgia de un régimen agotado, Veracruz comienza a construir una narrativa distinta: la de un estado que, después de muchos años, empieza a demostrar que la disciplina financiera también puede ser una forma de transformación.

Y eso, guste o no a sus detractores, es una noticia que merece ser contada.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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