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Las Cumbres de Yautepec y Totolapan

HOMO POLÍTICUS

PAVE SOBERANES

  • ¡Aparecen 20 Cuauhtémoc Blanco!

 

Ocho días atrás cumplió 10 años La Cumbre de Yautepec —como rotulo el encuentro desde entonces. Fue en la sacristía de la parroquia consagrada a la Asunción de María, en Yautepec de los Alonso, donde se reunieron tres cabecillas de igual número de grupos delincuenciales, el entonces presidente municipal de Cuernavaca y un acompañante, quien tomó la fotografía.

Con apenas dos años de realizarse, La Cumbre de Totolapan —otro municipio del estado de Morelos— cuenta dos presidentes municipales y un expresidente, capturados por fuerzas federales sin avisar a las autoridades locales por pérdida de confianza.

¿Por qué no se detuvo al entonces presidente municipal de Cuernavaca en 2022, cuando el martes 4 de enero hizo público el encuentro en su tapa El Sol de México? Porque el país tenía a otro presidente de la República y a otro secretario de Seguridad. Hoy las cosas, aunque no lo parezcan, son distintas. La bota de EEUU pesa.

El sólo hecho de convenir la reunión, cuenta como pacto. Los arreglos vienen después. Se supone que las negociaciones político-criminales giran alrededor de los deseos mutuos de limpieza de grupos ajenos para alcanzar la pax narca, además de negocios con dinero público. La violencia siguió acentuándose en Morelos desde 2016 hasta 2024, con la Tripa, y de 2024 a 2026, con el Barbas aun libre.

Dos años después de reunirse en la sacristía y detrás suyo un cuadro tallado de La Última Cena, cuando alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco juramentó el cargo de gobernador. En su discurso de toma de posesión, ofertó no pactar con el narco, cumpliendo. Cumpliendo, sí, porque el pacto ya había sido realizado dos años antes. El verbo Pactar ya había sido conjugado en pretérito perfecto simple: «Yo pacté».

Si el peladito de Tlatilco se tomaba fotos con medio mundo —tan con medio mundo que hasta lo hizo con esos y tal vez otros a sabiendas que eran delincuentes—, se supone convino La Cumbre de Totolapan, un subordinado expresidente municipal de Cuautla que, como Roberto Carlos, contaba «Un millón de amigos».

 

Tanto la de Yautepec como la de Totolapan, son reuniones clandestinas equiparables en la forma, pero selectivas en el fondo, con un mismo propósito acaso alcanzado mas no cumplimentado: pax narca, una especie de franquicia gubernamental al grupo criminal elegido que monopoliza el control absoluto de la actividad delincuencial a cambio de dinero y otras rentas. Del monopolio de la violencia weberiano al monopolio de la pax narca que bautizada fue como pax romana o pax augusta. Siguen las investigaciones y vendrán más capturas.

 

letraschiquitas

Hablando de memes y memez —y ridiculeces, nimiedades, bufonadas, caricaturas, pequeñeces, menudencias— la veintena de diputados a la Legislatura 56 de Morelos —la más cara del país y la menos productiva— se puso ayer la camiseta de la Decepción Mexicana a dos mil pesos per cápita Marca Adidas —sinónimo de caínabelismo, odio, nazismo, sangre, muerte—, poniéndose a nivel de don Cuauhtémoc Blanco, el ignorante pateapelotas coleccionista de delitos —¡Saludos Tripa!—: «Voy a defender a Morelos como defendí la camiseta de México». ¿Y por que no las camisetas de las Madres Buscadoras, de las Mujeres Violentadas, de las Víctimas de Feminicidio, de los Huérfanos de la Violencia, de las Viudas, del paramédico Miguel Ángel, de Aylín, de Kimberly, de Karol, de Michelle, de Pau?

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