* La conclusión es simple. ¿Qué se produce en México? Desengaño, miseria, fosas clandestinas y cotos de privilegio como el que se oculta en Palenque. ¿Por qué no publicitan cómo es su interior? Por miedo a acabar de destruir el ensueño de la Suave Patria
Gregorio Ortega Molina
Es momento de decir adiós a la soberanía de cualquier tipo. Esa idea de que sin maíz no hay país es propaganda política. En realidad, desconocemos la cantidad de granos y la variedad de los que importamos.
La soberanía alimentaria fue un mal sueño concebido en la calentura del crecimiento demográfico. Suponer que podíamos tener la organización requerida, la inteligencia necesaria para alimentarnos a los 120 millones de mexicanos es un engaño electoral, tan enorme como esa peregrina idea de que era urgente entrar con el pie derecho a una cuarta transformación, y ahora constatamos el tamaño de la pesadilla con los números reales del crecimiento económico.
Patria: tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo, las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.
El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros del petróleo el diablo.
Patria: tu mutilado territorio
se viste de percal y de abalorio.
Lo que pudo ser verdad y promesa cumplida, quedó consumido por la negligencia y voracidad de los mexicanos, notoriamente de los políticos, y también de esos empresarios embelesados en su riqueza a costa de salarios que de ninguna manera retribuyen el esfuerzo de sus empleados por producir. Pregunten a los mineros de German Larrea y a muchos de los empleados de grupo Carso, o a los sindicalizados de Pemex, CFE y el magisterio, incapaces de decidirse a cumplir con México.
Quizá hubo una remota posibilidad de que en esta nación creciéramos para todos, con el inicio del TLC, la ciudadanización del INE y la afanosa búsqueda de una democracia que se escurre entre las manos y se consume en las dosis de narcóticos que se trafican aquí y fuera, como un señuelo para que creamos que la riqueza al fin llega, sin importar el sacrificio.
Si Ramón López Velarde pudiera constatar en qué se ha convertido esa patria a la cual cantó, con toda certeza destruiría su poema y su memoria, porque es inconcebible la anulación que hacemos de nuestras posibilidades.
La conclusión es simple. ¿Qué se produce en México? Desengaño, miseria, fosas clandestinas y cotos de privilegio como el que se oculta en Palenque. ¿Por qué no publicitan cómo es su interior? Por miedo a acabar de destruir el ensueño de la Suave Patria.
@OrtegaGregorio