InicioAlberto Woolrich OrtizEl Derecho es cosa sagrada

El Derecho es cosa sagrada

La ceguera jurídica que desgasta y destruye precipitadamente los adentros de la Fiscalía General de la República, les impide observar que la cultura del derecho abarca el ámbito más extenso en el campo de las humanidades. Ninguna otra disciplina del saber tiene mayor extensión, tan resulta ser así, que Cicerón decía que “el conocimiento del derecho es cosa sagrada”. Est quidem res sanctissima civilis sapientia.

Esa institución tampoco puede observar que el poder del Estado contiene esencialmente una fuerza jurídica, en la cual la sociedad mexicana concentra la organización política que detenta la Primera Magistrada de la Federación. Esa fuerza es la que corresponde al poder y aunque sea Claudia Sheinbaum Pardo la que lo detente, no es a ella en su calidad de particular a la que se le asigna el derecho de ejercer el poder, es a la Presidenta Constitucional a la que le corresponde ejecutar la fuerza de ese poder. El poder tiene una misión que resulta ser la de realizar el bien común a través del derecho. Datae leges ne tortior omnia posset.

Es por ello que Ernestina Godoy Ramos, en su calidad de titular de la Fiscalía General de la República, debe de abrir los ojos para percatarse que el poder político no debe ser entendido por nadie cómo aquella capacidad o autoridad para dominar a los hombres, controlarlos u obtener su obediencia para encausar las acciones de ese poder en dirección determinada.

Esa dirección debe ser siempre seguir los mandatos impresos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y sus Leyes secundarias.

La sociedad mexicana que hasta antes del neoliberalismo y la Cuarta Transformación de la Nación y su corrupción derivada de la narco-política, había encontrado una forma política superior al respetar el Estado de Derecho, con lo cual ningún poder era superior al poder del Pacto Federal. Como ahora se dice lo es el poder de la narco-política.

Es desolador que en la Fiscalía General de la República, no se sepa que ese poder del Estado de Derecho fue el resultado de una confronta que derramó la sangre de aquellos mexicanos que ofrendaron su vida por tener una Suprema Ley, para que ésta fuera respetada por gobernantes y gobernados, autoridades y justiciables, esa lucha o confronta se efectuó en el ayer, precisamente para reducir el poder de los caprichos de la autoridad.

Como también resulta desolador el percatarse que existe el poder de la narco-política, la cual no se encuentra mandatada en la Carta de Carranza.

La abogacía de la República, hoy le quiere recordar a la titular del Poder Ejecutivo Federal y a la institución ministerial, que sin el Derecho el Poder del Estado es una fuerza ciega e incontenible que afecta a México y apoya a un poder diferente, el cual a toda costa debe ser evitado.

Es cuánto.

Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A. C..

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