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Menos carne y más cupones: inflación obliga a familias en EU a cambiar su forma de comer

El alza de hasta 33% en alimentos desde 2019 y tensiones en Medio Oriente presionan el gasto; hogares reducen consumo y buscan ofertas para sobrevivir

El aumento sostenido en los precios de los alimentos en Estados Unidos ha modificado los hábitos de consumo de millones de familias, que ahora recurren a cupones, comparan precios y reducen la compra de productos básicos como la carne ante el encarecimiento del costo de vida.

De acuerdo con cifras oficiales, comprar comida para el hogar se ha encarecido 33% desde inicios de 2019, en un contexto agravado por presiones internacionales, incluido el conflicto en Medio Oriente, que impacta los costos energéticos y de transporte.

En ciudades donde la inflación alimentaria supera el promedio nacional, consumidores reportan cambios drásticos en su dieta, como sustituir marcas, eliminar productos no esenciales y reducir porciones. Incluso, algunos hogares han optado por comprar menos comida en general o depender de bancos de alimentos.

Uno de los productos más afectados es la carne de res. Datos de la Oficina de Estadísticas Laborales indican que el precio de la carne molida alcanzó los 6.82 dólares por libra en junio, un aumento de 79% respecto a 2019, lo que la ha convertido en un lujo para muchas familias.

En Texas, Ada Torres, de 60 años, dejó de comprar carne roja para su hogar, donde vive con su hija y tres nietos. El pollo y los embutidos sustituyeron a la res, mientras el presupuesto apenas alcanza. “Los precios están por las nubes. Cien dólares de compra hoy día no es nada”, señaló.

En Massachusetts, Apral Jack organiza sus compras en función de descuentos. Consulta aplicaciones, revisa folletos y compara precios entre tiendas para definir su menú semanal. Productos como galletas de marca han quedado fuera de su lista ante el incremento de precios.

La situación también impacta en la costa oeste. En San Francisco, Jack Chang, barbero autónomo de 33 años, sostiene a una familia de cinco con dificultades. El hogar depende de asistencia alimentaria del programa SNAP y de bancos de alimentos, además de aprovechar cualquier excedente disponible. “Miro mi tarjeta de crédito cada mes y pienso: ‘Guau, ¿cómo voy a pagar esto?’”, expresó.

En Hawái, donde gran parte de los alimentos se importan, el encarecimiento es más pronunciado. El aumento en los costos de transporte, ligado al precio del combustible, ha elevado tanto productos importados como locales. La pastelera Amanda Tabadero ha optado por sustituir ingredientes locales por opciones más baratas provenientes de California o México.

Tabadero recordó que frutas cultivadas en Maui pasaron de 7.99 a 11 dólares por libra en un año, lo que la obligó a cambiar sus compras. También señaló que productos como el lichi local han quedado fuera de su presupuesto.

En Honolulu, relató que recientemente pagó 30 dólares por un café helado y una bolsa de fruta en el barrio chino, reflejo del impacto que los costos actuales tienen en el consumo cotidiano.

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