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Escándalo en el Congreso de Guerrero

No Pasa Nada

Por: Jesús Solano Lira

 

Una vez más el Congreso de Guerrero, se ve envuelto en un escándalo de corrupción, bueno, uno más, de los que se han vivido en ese órgano legislativo desde hace casi seis años.

Una denuncia presentada por la diputada de Morena, Guadalupe García Villalva, que dicen, es de armas tomar, destapó la cloaca en la Cámara de Diputados del estado.

De acuerdo con la carpeta de investigación 12020090101208310826 y documentos en poder de un servidor, se puso al descubierto un esquema de cobro de cheques y falsificación de firmas de diputados locales de todos los partidos políticos.

Ante la magnitud del caso, la Fiscalía General Estatal, emitió el oficio 20053 a la Secretaría de Servicios Financieros y Administrativos del Congreso guerrerense.

Y para qué es el oficio, pues nada más para exigir información detallada sobre la emisión, aprobación y cobro de 50 cheques expedidos a nombre de la legisladora Guadalupe García Villalva.

 

Quiúboles, aplicando la del que no tranza, no avanza, total No Pasa Nada.

De acuerdo con la denuncia, los documentos son indispensables para integrar la Carpeta de Investigación por los delitos de abuso de confianza, administración fraudulenta, falsificación y alteración (de firmas), uso indebido de documentos, así como fraude y peculado. Tómala.

La Fiscalía, que al parecer no es carnala, y sí es autónoma, bueno eso dicen, fijó un plazo de tres días hábiles para contar con los r antecedentes laborales, adscripciones, horarios y domicilios de ocho empleados del recinto legislativo vinculados con esas irregularidades.

Entre esa finísimos personajes, se encuentran Esli Joanan Navarrete Cisneros y Héctor Avilés Cruz, este último suplente del ex presidente de la Junta de Coordinación Política, Jesús Urióstegui García (Morena), a quienes se les atribuye la firma mancomunada para la expedición de los pagos.

 

Según legisladores afectados, desde la Secretaría de Servicios Financieros y Administrativos del Congreso guerrerense, se maquinó el esquema de cobros y falsificación de firmas.

Por cierto, refieren que el ex presidente de la Jucopo, Jesús Urióstegui, no ha comprobado 15 millones de pesos del primer semestre del año, y que durante su administración los recursos se manejaron con opacidad, discrecionalidad y asignaciones arbitrarias.

Lo que si es un hecho, es que el actual presidente de la Jucopo, Joaquín “Jacko” Badillo Escamilla, tiene una papa caliente y una bomba que le urge desactivar. De entrada ya dijo que no va a solapar nada, ni a nadie, ojalá no apliquen el manto de impunidad a los responsables de tan lamentables tranzas.

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