México dejó de participar en siete pruebas educativas y suspendió o aplicó de forma discontinua sus principales evaluaciones nacionales, lo que redujo la información disponible sobre los aprendizajes, la enseñanza y el funcionamiento del sistema educativo.
Entre 2022 y 2025, el país quedó fuera de los estudios ICCS, TALIS y ERCE, que permitían comparar sus resultados con los de otros sistemas educativos. En ese periodo también desaparecieron el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu).
María Teresa Gutiérrez, directora de Monitoreo de Indicadores de Mexicanos Primero, señaló que evaluaciones como EXCALE, ENLACE, PLANEA y la prueba diagnóstica de Mejoredu dejaron de aplicarse o se realizaron de manera discontinua.
Patricia Ganem Alarcón, coordinadora de Investigación de Educación con Rumbo, explicó que desde 2019 se debilitó el sistema de evaluación externa, estandarizada y comparable. Según la especialista, actualmente México cuenta con menos fuentes independientes y periódicas para conocer qué aprenden los estudiantes y cómo evoluciona el sistema educativo.
Ganem recordó que México participó a escala nacional en ERCE 2019, pero en la edición de 2025 sólo intervino Nuevo León como entidad subnacional. También señaló que el país no participó en ICCS 2022, después de haberlo hecho en 2009 y 2016.
En el ámbito nacional, identificó a PLANEA como un punto de quiebre. Aunque en 2019 todavía se aplicó su modalidad para escuelas de secundaria, ya no se instrumentó PLANEA-SEN, que generaba una medición muestral externa del Sistema Educativo Nacional. Las evaluaciones diagnósticas posteriores, añadió, apoyan el trabajo docente, pero no sustituyen esa serie estadística comparable.
Eduardo Backhoff, expresidente del INEE, consideró que la desaparición de las evaluaciones nacionales fue una de las decisiones más perjudiciales de las últimas dos administraciones, porque esos instrumentos permitían conocer lo que niños y jóvenes aprendían de los planes y programas de estudio.
Backhoff afirmó que México mantuvo PISA, pero perdió mediciones vinculadas directamente con su propio currículo. También aclaró que no es posible establecer una relación causal directa entre la eliminación de los organismos evaluadores y los resultados de PISA 2025.
El expresidente del INEE atribuyó el deterioro al conjunto de cambios en la política educativa, incluidos los planes de estudio, los libros de texto y la implementación de la Nueva Escuela Mexicana. Además, cuestionó la reducción de contenidos de matemáticas y los cambios curriculares posteriores al rezago de la pandemia de Covid-19.
Gutiérrez sostuvo que la falta de evidencia deja a las autoridades sin información suficiente para decidir dónde intervenir y qué modificar. Sobre TALIS, estudio sobre las condiciones de enseñanza de los docentes, explicó que México preparó su participación en 2024, pero finalmente no la concretó, pese a que los instrumentos y preparativos estaban listos.
Erik Avilés, especialista en temas educativos, advirtió que la falta de mediciones afecta a estudiantes y profesores, dificulta evaluar el impacto de las reformas y limita la rendición de cuentas sobre los recursos públicos.
PISA, aplicada cada tres años por la OCDE, concentra una mayor parte del diagnóstico internacional sobre los aprendizajes mientras pierden continuidad los instrumentos nacionales.