La Espinita
Andy S. K. Brown*
- Como Morena, Trump “compra” votos en EU
- Que el INE restaure su color a Somos (México)
- Nuevas coacciones y censuras a periodistas
A Mauro Jiménez Lazcano
y Oscar Mario Beteta
in memoriam
Regalar dinero público caracteriza a los gobernantes populistas de todos los espectros políticos. En buena medida, a ello obedecen aquí los cuestionables éxitos electorales del Movimiento de Resentidos y Narcos (Narcos) desde 2021. Y claro, también por su “intolerable alianza” –la Casa Blanca dixit– con la delincuencia organizada.
En Estados Unidos, el populista Donald Trump –aliado con los financieros que son los verdaderos patrones de los narcos de este lado– enfrenta ahora un par de escándalos por, precisamente, regalar dinero. El primero, tras haber entregado bonos en efectivo, por valor de 45 mil dólares a Natalie Harp, su inseparable asistente, y a otros dos colaboradores cercanos. Las declaraciones financieras publicadas por la Administración muestran que dichas sumas equivalían a casi un tercio del salario de cada uno de ellos.
No ha salido de ese y desde este miércoles ya enfrenta otro por haber prometido un “dividendo” de 5 mil dólares a todos los ciudadanos estadounidenses adultos si los republicanos conservan el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones del ya muy próximo 3 de noviembre.
Comprar el voto es su mayor apuesta electoral hasta la fecha, dadas las difíciles circunstancias que enfrenta este su segundo mandato, lo que se apreció con exactitud en el lugar mismo en el que anunció este cohecho: el semivacío auditorio del American Airlines Center, en Dallas, donde se celebró la Convención del Partido Republicano, que por primera vez se realiza antes de unas elecciones intermedias.
Sus propios correligionarios le hicieron el vacío. Y entonces fue que optó por ofrecer dinero a los votantes, conocedor de que es una táctica política de eficacia probada, de lo que acá pueden dar fe los morenistas que, con las ayudas del supuesto Bienestar compran la voluntad popular.
* * *
Si se me permite el término, ya estamos dentro de un proceso al que podríamos llamar “mujerización” de la política mexicana.
Porque, desde que “llegaron todas” –y “todas” son únicamente las seguidoras de AMLO–, a los cargos de representación y administrativos de primer orden mayoritariamente llegan ellas.
La oscura dizque gobernante de CDMX, Clara Brugada, hasta pintó de morado, violeta o lila, como usted quiera llamarle al color que representa al movimiento feminista, infraestructura de la capital nacional.
Y ahora el INE, bajo el férreo control de la señora Claudia Sheinbaum a través de Guadalupe Taddei, decidió que hasta el INE cambie el rosa mexicano que lo identificaba desde hace 12 años por el color de las mujeres: morado, violeta o lila que, repito, puede usted llamarle como quiera.
Nuevo color “institucional”, informan desde la sede del organismo electoral, desconociendo que aquí lo institucional es temporal. Cada gobernante que llega al cargo cambia simbología, colores, identidad gráfica de las patrullas, placas de vehículos y hasta los taxis. No son serios y mucho menos institucionales.
En democracias de a veras esto sería inimaginable… pero aquí.
Por cierto, doña Lupe Taddie, ahora que son lilas ¿por qué no le restituyen a Somos (México) el rosa mexicano con el que nació?
Ya no hay excusa de que se confundiría con lo que queda de aquel INE.

* * *
Semana en la cual se celebró mundialmente a los periodistas, en México continuaron los ataques y censuras a colegas.
No solamente se dio el caso del senador guinda Luis Fernando Salazar, quien publicó el 9 de septiembre un mensaje contra el periodista de N+ Enrique Acevedo, después de los reportajes difundidos los días 7 y 8 sobre la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla, aspirante a la gubernatura de Baja California, y un presunto acuerdo para proporcionar información a autoridades de Estados Unidos.
Esta semana, también, el OPLE veracruzano envió comunicaciones electrónicas, previo a hacerlo personalmente, a más de medio centenar de organizaciones como Artículo 19, diarios como Excélsior, revistas como Proceso, periódicos locales y portales periodísticos –entre otros Índice Político del colega Francisco “Paco” Rodríguez– a quienes da cuenta de la sentencia dictada por el Tribunal Electoral de Veracruz tras un largo, enredado y muy burocrático proceso iniciado por una señora que fue candidata de Morena y el PVEM a una alcaldía en la entidad costera del Golfo de México, elección en la que no triunfó.
La sentencia: quienes no eliminaron las publicaciones que dieron pie a la queja de esa excandidata se les inscribirá en el Registro de Violencia Política en Contra de las Mujeres en Razón de Género.
Censura, pues.
@AndySKBrown1
*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.