InicioGregorio Ortega MolinaLa Costumbre del Poder: Derecho de las audiencias y/o vandalismo

La Costumbre del Poder: Derecho de las audiencias y/o vandalismo

* Si aceptamos que lo ocurrido fue provocado por vándalos, quizá es tiempo de reconocer el término exacto: sabotaje. Y si de ese acto se trata, pasar a transformarlo en terrorismo alentado desde la oposición a la 4T, sólo requiere la redacción adecuada de un boletín o nota informativa alentada por Jesús Ramírez Cuevas y difundida por el culto e inteligente Jenaro Villamil. Estamos, pues, en el umbral del derecho de las audiencias

Gregorio Ortega Molina

 

Después del apagón en la Península de Yucatán y la palabra elegida por la 4T para justificarlo, se entiende mejor su deseo ardiente del derecho de las audiencias.

En términos oficiales: “La CFE informó que restableció al 100 por ciento el suministro de energía a usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas, tras afectación por ‘vandalismo’ en dos líneas de alta tensión”.

Cuando desde el medio comunicación se elige informar y no deformar, leemos lo que El País decide difundir como información verídica: “La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha informado este lunes de que <<la salida de operación>> de dos líneas de alta tensión ha dejado sin corriente a <<algunas regiones>> de Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. Por el momento, la empresa estatal no ha aclarado cuántas personas se han quedado a oscuras esta noche. Tampoco ha dado a conocer un tiempo aproximado para solucionar el problema. En los tres Estados viven unos 9,7 millones de habitantes. En un breve comunicado, la compañía ha asegurado que su personal se encuentra en el sitio, inspeccionando la infraestructura para identificar la causa del evento y restaurar la energía”.

¿En qué momento decidieron responsabilizar al anónimo vandalismo, en lugar de asumir las verdaderas consecuencias del origen del apagón? Me niego a usar el término ineficiencia, o responsabilizar a la incapacidad, pues en una empresa de clase mundial como es la CFE, el trabajo se hace profesionalmente y se cumple con lo ofrecido.

Naturalmente que, si se les complica la aceptación de su “verdad” difundida a voz en cuello, pronto aparecerán esos vándalos que, tras una calentadita o un jugoso soborno, aceptarán con gusto la responsabilidad para, sin que la sociedad se percate, desaparecerlos de los medios informativos y las investigaciones periodísticas en el laberinto del sistema penal de este hermoso y transparente país.

Si aceptamos que lo ocurrido fue provocado por vándalos, quizá es tiempo de reconocer el término exacto: sabotaje. Y si de ese acto se trata, pasar a transformarlo en terrorismo alentado desde la oposición a la 4T, sólo requiere la redacción adecuada de un boletín o nota informativa alentada por Jesús Ramírez Cuevas y difundida por el culto e inteligente Jenaro Villamil. Estamos, pues, en el umbral del derecho de las audiencias.

@OrtegaGregorio

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