InicioJavier Roldán Dávila¡Viva el mole de guajolota!

¡Viva el mole de guajolota!

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

La estridencia radica en pensar que los gatopardos son transgresores

 

El movimiento estridentista, surgido a principio de los años 20 del pasado siglo, se caracterizaba, entre otras cosas, por ser una vanguardia que destacaba por su ‘voluntad de hacerse escuchar por sus transgresiones y excesos intrínsecos”.

En efecto, para “palpitar con la hélice del tiempo”, Manuel Maples Arce y compañeros, hicieron afirmaciones, en su manifiesto, tales como:

“que la poesía sea poesía de verdad, no babosadas, como la que escribe Gabrielito Sánchez Guerrero, caramelo espiritual de chiquillas engomadas (…) Caguémonos: primero: en la estatua del Gral. Zaragoza, bravucón insolente de zarzuela (…) A los que no estén con nosotros se los comerán los zopilotes”.

No sobra decir, que tal vanguardia acabó asentada en Xalapa (por lo que surgió el alias de ‘Atenas Veracruzana’) y tuvo en sus filas a grandes creadores, o sea, no eran estridentes para subsanar una posible falta de talento, por el contrario, la extravagancia derivaba, justamente, de su agudeza intelectual.

Citamos lo anterior, porque la 4T, se quiere caracterizar por transgredir el statu quo ‘neoliberal’, pero, como la evidencia demuestra que no hay dicha transformación, sino que, se ahondaron fenómenos como la corrupción y la impunidad, todo es un tema cosmético.

En ese sentido, el ‘cambio’ queda resumido en agregar nuevos conceptos y heroínas, sobre todo, a los vivas del ‘Grito de Independencia’ así como, a la narrativa oficial.

Así pues, faltos de la capacidad innovadora de los estridentistas, no tenemos más remedio, en el contexto de la ‘equidad de género’, que gritar: ¡Viva el mole de guajolota!

Facebook: Javier Roldán Dávila
X: @javieroldan

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