Ambos países exploran oportunidades de colaboración en gas natural y gas natural licuado en un contexto de transformación del mercado energético internacional
México e Indonesia buscan ampliar su diálogo en materia energética, particularmente en torno al gas natural y el gas natural licuado (GNL), en un momento en el que la seguridad del suministro y la diversificación de fuentes han adquirido una importancia creciente para los países consumidores.
La Secretaria de Energía de México, Luz Elena González Escobar, sostuvo recientemente un encuentro con el embajador de Indonesia en México, Toferry Primanda Soetikno, y representantes de la misión diplomática indonesia para analizar posibles áreas de cooperación en el sector energético.
A través de sus redes sociales, la titular de la Secretaría de Energía señaló que durante la reunión se dialogó sobre la posible colaboración en proyectos de gas natural y GNL, además de explorar nuevas áreas de cooperación para fortalecer los sectores energéticos de ambos países.
El encuentro representa, por ahora, un espacio de diálogo y exploración. No se han anunciado públicamente acuerdos específicos de suministro o inversión derivados de la reunión.
Un mercado de GNL cada vez más estratégico
El interés por fortalecer las relaciones en torno al gas natural ocurre mientras el mercado internacional de GNL atraviesa una etapa de transformación.
Los acontecimientos geopolíticos recientes en Medio Oriente han vuelto a colocar en primer plano la importancia de contar con fuentes diversificadas de suministro, infraestructura flexible y capacidad para responder a cambios en los mercados internacionales.
Para países con una importante demanda energética, el GNL permite transportar gas natural por vía marítima hacia mercados que no están conectados mediante gasoductos.
Esta característica convierte al GNL en una herramienta de diversificación energética y de integración de mercados.
En este contexto, la cooperación entre México e Indonesia adquiere relevancia por la posición geográfica y energética de ambos países.
México mira hacia el Pacífico
México está desarrollando una nueva dimensión de su infraestructura de gas natural con proyectos de licuefacción y exportación de GNL en la costa del Pacífico.
Uno de los proyectos más relevantes es Energía Costa Azul LNG, ubicado en Ensenada, Baja California.
El proyecto ECA LNG Fase 1 alcanzó su primera producción de GNL en junio de 2026 y realizó su primer embarque comercial de GNL desde la costa del Pacífico mexicano en julio. La instalación tiene una capacidad nominal de 3.25 millones de toneladas anuales y está diseñada para facilitar el acceso a mercados de Asia y otros destinos de la cuenca del Pacífico.
En julio, Sempra informó que el proceso de puesta en marcha continuaría después de detectarse daños en compresores durante inspecciones posteriores al primer embarque. La empresa indicó que esperaba alcanzar una terminación sustancial durante el cuarto trimestre de 2026 y comenzar las ventas bajo contratos de largo plazo posteriormente.
Esto convierte al Pacífico mexicano en una nueva plataforma dentro del comercio internacional de GNL.
La ubicación es particularmente relevante porque permite conectar recursos de gas natural disponibles en Norteamérica con mercados asiáticos mediante rutas marítimas del Pacífico.

Indonesia también busca diversificar su suministro
Indonesia tiene sus propios desafíos energéticos.
El país asiático está impulsando una estrategia de diversificación de sus fuentes de GNL y de flexibilidad en su cartera de suministro, en un contexto en el que busca garantizar la seguridad energética y atender una demanda que puede aumentar.
Además, Indonesia está promoviendo una transición en determinados usos domésticos del gas licuado de petróleo (GLP) hacia gas natural comprimido (GNC).
Si esta tendencia continúa, podría aumentar la necesidad de contar con suministros adicionales de gas natural y, por tanto, con importaciones de GNL.
Indonesia ya mantiene vínculos con proveedores norteamericanos de GNL, entre ellos mediante compras asociadas a la planta de Cheniere Energy en Corpus Christi, Texas.
Por ello, el acercamiento con México puede analizarse dentro de un escenario más amplio en el que los países buscan diversificar proveedores, rutas y mecanismos de suministro energético.
El papel de la inversión pública y privada
El desarrollo de infraestructura energética también muestra que la transformación del sector requiere capacidades complementarias.
El Estado mantiene la conducción de la política energética y la planeación estratégica, mientras que los proyectos de infraestructura pueden involucrar capital, tecnología y experiencia de empresas privadas y actores internacionales.
El caso de Energía Costa Azul es un ejemplo de cómo la inversión en infraestructura puede incorporar a México a nuevas cadenas internacionales de suministro de GNL.
La cooperación internacional, por su parte, permite compartir conocimiento, desarrollar capacidades y explorar nuevos mercados.
El objetivo no necesariamente es sustituir una relación energética por otra, sino ampliar las opciones disponibles para México.