Eduardo Sadot
Los padres tenemos como principal responsabilidad la formación de nuestros hijos, aunque en estos tiempos hay muchos elementos que inciden en la formación de un individuo, la responsabilidad del padre no se puede evadir. Si la evade habrá fracasado como persona y como padre y será un fracasado.
El cuidado de los hijos incluye estar atentos en la conducta de los hijos y su comportamiento en el hogar, ello también contiene ver la manera de conducirse en lo económico y es muy sencillo. Un padre que tiene hijos que no se mantienen económicamente por sí mismos, tiene la obligación de identificar las fuentes de recursos económicos que puedan tener sus hijos y una madre más, lo que la hace cómplice y responsable.
Si un hijo gasta de más, evidentemente que el origen de sus recursos es identificable, o está trabajando en algo – si sabe trabajar – o le están regalando dinero a cambio de algo o está robando, o está obteniendo dinero de manera ilícita.
Es por ello que resulta increíble que un personaje como “obrador” no sepa el origen de los recursos que gastan sus hijos, pero más siendo presidente.
O alguien les esta abasteciendo de dinero que obtienen por favores o para congraciarse con el presidente, que es el origen del poder y dinero o están robando.
No es posible que un hijo que no trabaja, que supuestamente vive de la economía familiar, gaste en una francachela cerca de más de trecientos mil pesos sin que ni la madre, ni el padre digan nada.
Todos los padres sabemos el alcance nuestros hijos para bien o para mal, sabemos si son talentosos en algo o si tienen habilidades para el bien o también para el mal.
Tratando de ponernos en el lugar de un presidente que se ufana de ser honesto, es inaceptable que no sepa el origen de los recursos de sus hijos.
Cómo es posible, que un presidente de México sea tan ingenuamente estúpido, para ver la riqueza que rodea a sus hijos, sin investigar, imaginar o conocer con precisión el origen de esa riqueza.
O lo propició, o lo toleró o lo fomentó y peor aún se benefició de ello.
Aplica el chiste de la joven que llega a su pueblo con ropa lujosa y dinero después de muchos años de ausencia y el padre intrigado de cómo había logrado triunfar en la vida, de esa manera tan ostentosa le pregunta a su hija y la joven le confiesa a su familia que se ha dedicado a vender su cuerpo que es prostituta, y que ése era el origen de su riqueza, a lo que el padre, muy enojado y previniendo que su ejemplo cundiera en su otras hijas, decide correrla del hogar.
Ante ello, la muchacha decide de despedirse para siempre del padre y en despedida, le deja un cheque por un millón de pesos, el padre al ver el cheque vuelve a increpar a su hija – diciendo – ¿que me dijiste que eras hija? Prostituta papá, prostituta. A lo que el padre le dice: ¡ah! prostituta hija, te habían entendido ¡protestante! Así hija, no hay problema, ya sabes que en eso de la religión soy muy estricto.
Si como padre Andrés Manuel López no sabe a que se dedican sus hijos y el origen de sus ingresos, no podríamos pedirle que fuera estricto en el manejo de las finanzas públicas. Es evidente que el “beneficiario controlador” de los recursos de sus hijos es él. Como lo señala la ley de lavado de dinero. Paro más aún, cuando la ley de responsabilidad de los servidores públicos prohíbe el enriquecimiento de los familiares en primer grado. Si fuera honesto, primero no lo toleraría.
Segundo los habría frenado, tercero les habría obligado a regresar el dinero mal habido, cuarto, se habría disculpado públicamente por su falta de control – bueno, claro si en verdad fuera honesto – pero ante las evidencias, obrador ¡no lo es! y no lo es, porque con ello faltó a los principios que tanto ha presumido, no mentir – mintió – no robar – robó o robaron a su nombre lo que no hace diferencia – robó – y no traicionar – traicionó a todos aquellos a quienes les dijo que era honesto.
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