LATITUD MEGALÓPOLIS
PERFIL DE MÉXICO
Armando Ríos Ruiz
¿Qué clase de sentimientos alimentan las entrañas de la Presidenta, como para hacer cambiar el siniestro paisaje del rancho de Teuchitlán, Jalisco, en donde había prendas de jóvenes llevados con engaños y desaparecidos ahí mismo y un horno crematorio en el que eran cocinados? Cuando pidió a los periodistas ir e informar de lo que vieran, sólo le faltó pedirles: “Nomás déjennos transformarlo.”
Hubo periodistas y supuestos periodistas, fácil de identificar por quienes nos dedicamos a este trabajo. Los primeros dieron testimonio, como la escritora Maricela Turati, de la limpia que realizaron las autoridades locales. Obviamente, por órdenes del gobierno federal, que con estas acciones pretende dejar fuera de culpa a su maestro, sin reflexionar que es ella quien entonces se la adjudica. Y si lo reflexiona, entonces sin importarle pagar por el verdadero culpable.
Lo que ordenó hacer corresponde al delito de ocultamiento de evidencias, aunque sus periodistas hayan pretendido informar sólo mediante preguntas en las mañaneras, que todo está bien. Que ahí no es un campo de exterminio, sino un campo de entrenamiento. Exactamente como la misma Presidenta lo ha repetido en mentiras que refuerzan su culpabilidad de ocultamiento. Actitud que además pretende deslindar a los mismos criminales de sus excesos y culpas.
Su maestro siempre dejó indicios inequívocos de su protección al narcotráfico y tipos que gozan del prestigio de “analistas” dijeron que nos engañaba con la verdad. Están locos. Los engañaba a ellos. La alumna, copia fiel, hace lo mismo. Cada vez torna más evidente su protección a los criminales. Esto refleja lo mismo que el anterior: que igualmente debe mucho a esas hordas de salvajes. De continuar Morena en el poder, como pretende, no volveremos a ver la luz de la justicia. Ejemplo, Cuauhtémoc Blanco exonerado.
Esta es la razón de que millones de mexicanos hayan puesto su fe en Estados Unidos y en que éste resuelva lo que nuestro gobierno niega con todas las fuerzas de su agradecimiento a quienes debería perseguir. Si México no coopera, será difícil que los estadounidenses tengan éxito. Salvo que Ron Johnson, el próximo embajador, lo obligue o desestime cualquier impedimento e imponga su política de exterminio al crimen, avalado por las leyes de su país.
El Presidente Trump declaró terroristas a seis cárteles mexicanos. Esto le permite intervenir sin pedir permiso y sin que le importe que la que aquí gobierna diga que jamás tolerará el mínimo ataque a nuestra soberanía. Frase que no quiere decir nada. Salvo que se trata de alimento para las apagadas almas vendidas de sus aplaudidores, que necesitan de la luz de un supuesto líder.
La señora no cesa sus ataques a Felipe Calderón. Tanto, que, sin haber sido extraordinariamente buen Presidente, lo ha convertido en el mejor a los ojos de muchos mexicanos, cansados de escuchar la cantaleta durante un sexenio completito y lo que va de éste. Lo criticó ácidamente porque dijo que, si volviera a ser presidente, volvería a atacar a los criminales.
Se le ve sorprendida cuando exclama: “tiene el cinismo de decirlo.” Pero no le causa horror cuando ella misma remeda a su antecesor, en la continuidad de su protección a la delincuencia que, más que nunca, se ha palpado en estos días de alarma por el rancho Izaguirre, cuya historia ha mandado borrar para presentar otra lejana a las escenas dantescas que realmente contiene.
Busca, no quien la hizo. Sino quién la pague. Quiere indagar quién fue el primer periodista que habló de los hallazgos en el rancho y dibujó con palabras a uno que tiene 50 años en la actividad. ¨No es ese, quien en realidad tiene 50 años, pero de edad. Los mismos intrépidos comunicadores le dijeron quién es, porque sus investigadores ni eso pudieron. Se trata del diario Mural, de Guadalajara.
El agradecimiento a su maestro y guía es más grande que el que cualquiera hubiera imaginado. Refleja que inclusive estaría dispuesta a dar la vida por él, por encima del amor que pudiera tener a su ser más querido. Sobra pensar que sería capaz de traicionarlo. No se trata de su ex marido. Se trata de su dios.
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