“Auto de Fe”

Anahí García Jáquez

 

Peter Kien vive recluido en su casa, donde tiene por compañía a su extensiva colección de libros, 25 mil, para ser exactos. Un día decide contraer matrimonio con una mujer y este hecho abrirá la puerta, no a algo mejor o peor, sino algo totalmente diferente.

Auto de fe (su nombre original es Die Blendung, que en alemán significa El deslumbramiento) es un trabajo del escritor alemán Elías Canetti, Premio Nobel de Literatura, y es su primer libro, además de la única novela que escribió. En este texto, un narrador omnisciente en tercera persona nos describe al sinólogo Peter Kien, un hombre en sus cuarentas que no interactúa con nadie pues no le interesa y por lo tanto, su mundo se reduce a su biblioteca, la que se encuentra en su departamento en Viena y que es su posesión más valiosa. Sus estudios e investigaciones son lo más importante, o más bien, lo único que le interesa y es por ello que, después de observar que su ama de llaves Teresa muestra cuidado y atención hacia sus libros, piensa que ella cuidará de ese tesoro cuando él ya no esté y, basado en ese razonamiento, decide casarse con esta mujer, la cual ha trabajado para él desde hace ocho años y que le mostrará una faceta de su personalidad hasta el momento oculta y, sobre todo, diametralmente opuesta a lo que Kien tenía en mente.

 

Este libro se divide en tres partes: Una cabeza sin mundo, Un mundo sin cabeza y Un mundo en la cabeza. En cada una de ellas, se nos relatan las obsesiones de este hombre, las cuales lo han rebasado y debido a ello ha decidido apartarse de todo y de todos llegando al punto de la alienación, pues para Kien su mundo se reduce a sus conocimientos y a sus libros sin que nada más tenga cabida, dejándolo sin habilidades sociales e incapacitándolo para las relaciones humanas, y es por eso que, cuando Teresa se revela como una mujer codiciosa que quiere quedarse no sólo con su biblioteca sino con el resto de sus posesiones, Peter Kien huye y va a parar a El cielo Ideal, un burdel en el que encontrará a un grupo de personajes por demás pintorescos y que son comandados por Fischerle, un delincuente que se aprovecha de Kien y lo manipula para sacarle dinero y así convertirlo en su patrocinador, pues busca quién le cumpla su sueño de ser campeón de ajedrez en un torneo en América. Ya en un estado deplorable es que Kien decide recurrir a su hermano Georges, su hermano menor que es psiquiatra y que parece ser la única persona capaz de ayudarlo.

Auto de fe plasma con detalle el descenso a la locura de un individuo, producto de su ensimismamiento y su misantropía y al que su inteligencia no le ha servido más que para llenarlo de superioridad moral y, a la vez, nublarle el juicio al momento de observar sus comportamientos. Con una desestructura donde todo se combina y se confunde, pero con un lenguaje preciso sin adornos y un humor muy negro y lleno de situaciones absurdas que rayan en lo tragicómico, se nos habla de los instintos humanos pero, más en específico, los más bajos, como la ambición, el engaño, la estupidez, la violencia, la misoginia y todo ello envuelto en un manto de irrealidad en el que la sordidez flota en el ambiente. El lector verá que su capacidad de asombro es puesta a prueba de manera constante, pues todos estos personajes son víctimas de sí mismos y de sus fijaciones y, por lo mismo, serán llevados a límites insospechados y no les quedará de otra más que dejarse arrastrar.

Auto de fe. Elías Canetti. 1935. Editorial Debolsillo.

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