Ricardo Chua
Han pasado más de 24 horas del crimen del periodista, Carlos Leonardo Ramírez Castro (Carlos Castro), en la ciudad de Poza Rica, al norte del estado de Veracruz.. Quien fue acribillado este jueves por la noche por sicarios que huyeron en moto, después de pegarle de tiros en un restaurante propiedad de él y sus familiares.. Y al cierre de esta columna aún la Fiscalía General del Estado o la Fiscalía General de la República, no han informado o dado a conocer, si hay algún detenido por este asesinato.. Quedando en claro, que Carlos Castro se convierte en el primer reportero asesinado en este 2026 en México y el primero dentro del gobierno de Rocío Nahle García en la entidad..
El tema ha dado mucho de qué hablar no sólo en Veracruz sino en todo el país.. No sólo en redes sociales y medios de comunicación, sino en los organismos nacionales e internacionales que defienden la libertad de expresión.. Hecho que se convierte de nuevo, si no lo resuelven de manera rápida y exitosa, donde no quede duda del por qué de ese asesinato, en una CRISIS para ambos gobiernos.. Sobre todo que debe dejar en claro, si el crimen de Carlos Castro, se debió a su labor como periodista de la nota roja dentro del Portal “Código Norte” de Poza Rica o por sus actividades personales y comerciales.. Es lo que urge aclarar..
La sociedad está también exigiendo a las autoridades locales y federales, el esclarecimiento del crimen del reportero.. Eso aunado con la presión social, que están haciendo los periodistas de Veracruz y del país, además de los corresponsales internacionales junto con sus medios de comunicación.. Para que el asunto se resuelva lo más pronto posible.. Pero sobre todo, que ya en la entidad veracruzana o el país, NO se presenten más hechos sangrientos como este, donde se lesione la integridad física de un comunicador por realizar su trabajo o de alguna otra tarea de índole privado.. Se pide más seguridad para garantizar el ejercicio periodístico..
Por lo pronto, lo que da esperanza que el crimen de Carlos Castro, se resuelva con prontitud, es que la Fiscalía General del Estado tuvo una BUENA intervención en el aspecto mediático, para evitar una CRISIS más grande, que obstaculizara el trabajo para resolver el crimen y cuyos afectados serían la familia del reportero asesinado y el gremio reporteril del norte de Veracruz.. Finalmente, la fiscal Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre hizo su función.. Dio la cara y explicó lo que se podía decir sobre el tema hasta ese momento.. Evitando que el caso se volviera, como el de Rafael León Segovía “Alafita”, el periodista de Coatzacoalcos, que había sido acusado de terrorismo por la misma FGE.. Que fue una crisis..
Finalmente, la FGE en su rueda de prensa, le “echó la pelota” a la Comisión Estatal de Atención para la Protección de Periodistas (CEAPP), sobre si Carlos Castro tenía o no medidas cautelares de protección.. Aunque después la secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, dijo que desde el 2024, el periodista no las tenía porque se fue de Poza Rica a otro Estado.. Una situación que tendrá que ser aclarada más adelante.. Pero, al menos, se ve un cambio en este trágico episodio, al que vivió “Alafita” en Coatzacoalcos, ya que ahora sí salió a declarar la Fiscal y señaló que la investigación la encabeza la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales y Libertad de Expresión, así como su policía ministerial..
Se puede decir, entonces, que el tema de las medidas de protección que contaba o no Carlos Castro, será un tema que se tendrá que dirimir entre la CEAPP y FGE.. Algo que así debe ser entre organismos autónomos.. Ya que la CEAPP sólo se quedó con su comunicado, lamentando el crimen y exigiendo justicia.. Pero hasta ahí.. No ha dado a conocer que pasó con este caso de las medidas cautelares.. Por eso, quizás, la FGE no se quedó en silencio y aprendió que después del caso “Alafita”, el silencio prolongado puede provocar una crisis.. Por eso, la Fiscal salió a declarar del crimen.. Ojalá esto ayude a resolver el caso más rápido..
A pesar de que la presentación de Lisbeth Jiménez Aguirre, por el crimen de Carlos Castro, muchos periodistas en Xalapa señalaron que fue una conferencia a modo, con auditorio controlado, pero aún así todos fueron y nadie se quedó con la duda.. Algo que se exigía desde el 2019, de que la FGE se diera la cara en casos de delitos y crímenes de alto impacto, para que la sociedad no quedará con dudas y todo fuera más transparente, pareciera que las nuevas autoridades de la Fiscalía, ya lo entendieron y lo están haciendo.. Insistimos que ojalá esto permita esclarecer este asesinato que daña el ejericio de la libertad de expresión en Veracruz..
Por eso de este lamentable asunto.. De este crimen sangriento en una ciudad tan atribulada como Poza Rica en los últimos meses por las inundaciones del pasado mes de octubre.. Por la evidente operación de los grupos fuera de la ley en esta ciudad, que ha dejado pérdidas de vidas humanas y una decreciente economía porque los negocios cierran por el temor a la violencia o al “cobro de piso”.. Ojalá el crimen de Carlos Castro, no quede impune en Veracruz y sirva para que el gobierno estatal y federal, le pongan más atención a la zona norte de Veracruz.. Sobre todo atención a los cuerpos policíacos municipales..
Una región donde la violencia e inseguridad, se han convertido en el principal problema de la gobernabilidad de estos municipios que la conforman.. Y en donde urge la atención en esa área de seguridad del gobierno federal y estatal.. Esa zona que vive con esos conflictos desde hace ya más de una década y que el problema aún no ha sido resuelto.. El crimen artero de Carlos Castro es la muestra de ello.. Ningún ciudadano de esos municipios, merece vivir en esa zozobra.. Tiene que haber un Estado de Derecho que les permita habitar con seguridad y que se pueda ejercer sin conflicto alguno la libertad de expresión.. AMEN..










