POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.
2026 empieza fuerte con una operación militar casi sacada de una película hollywoodense. La extracción del dictador Nicolás Maduro de uno de varios bunkers localizados en Caracas, Venezuela, se llevó a cabo tras meses de preparación militar norteamericana en el Caribe. Para este analista resaltan diez factores estratégicos logrados por EUA en Venezuela.
Primer pino en caer: El debilitamiento geopolítico de Rusia
Una vez más Rusia observa con impotencia la caída de aliados declarados. A pesar de la propaganda del Kremlin la lista de gobernantes alineados que caen se incrementa. En octubre 2023, Azerbaiyán invadió la región de Nagorno Karabaj, expulsando a la población armenia. Los guardias fronterizos rusos encargados de evitar esa situación se hicieron a un lado. El episodio fue un anuncio de la debilidad de Moscú que muchos no quisieron ver.
Un año después, en diciembre 2024, el dictador Bashar Al-Assad salió de Damasco con rumbo al exilio en Moscú. La protección militar rusa al régimen se desintegró ante el empuje de las milicias Hayat Tahrir al-Sham, al mando del ahora presidente Ahmed Husseín al-Charaa. Si bien al-Charaa no ha roto con Rusia, incluso negociando para mantener la infraestructura militar en Siria, el revés geopolítico es claro.
En junio de 2025, las fuerzas aéreas de Israel y EUA destruyeron la infraestructura nuclear de Irán sin que los presuntuosos misiles antiaéreos rusos hicieran la diferencia.
Ahora, el interlocutor venezolano con Rusia ha sido arrestado y Moscú quedó como un espectador más. Incluso cuando a finales de diciembre el ministro de exteriores Serguéi Lavrov declaró que “brindarán toda su cooperación y apoyo”. Está claro que la aventura de hacer de Rusia un poder global simplemente ha resultado en una costosa quimera para el pueblo ruso.
Segundo pino en caer: sistemas militares obsoletos y disrupción de producción
La operación militar a cargo del 106 regimiento aéreo de operaciones especiales (SAOR), como decían las abuelitas, balconeó, a los sistemas de defensa antiaéreos rusos S-300 y chinos HQ-9. Estas armas de “ultima generación”, junto con el Radar de vigilancia y guía de largo alcance 3D JY-27ª, diseñado para detectar cazas F-22 y F-35 norteamericanos, brillaron por su ausencia.
La versión oficial es que las tácticas de ciberguerra e inteligencia de señales norteamericanas las neutralizaron. Otra posibilidad, quizás más perniciosa, es que todos esos sistemas fueron apagados por sus operadores venezolanos. Como fuere, el pretendido poder militar de chinos y rusos no sale bien librado de los hechos en el Caribe.
Otro país afectado en la dimensión militar es Irán. Existe evidencia de que Venezuela se ha convertido en una plataforma para la proliferación de drones iraníes [1], lo que ha generado preocupación en Estados Unidos sobre la seguridad hemisférica y la posible transferencia de vehículos aéreos no tripulados a aliados regionales o actores no estatales.
Múltiples fuentes han descrito fábricas de drones iraníes-venezolanos que operan en la Base Aérea El Libertador en Aragua, la producción de drones Mohajer 2/ANSU 100 y con una producción estimada de 12 a 24 drones al año, dependiendo de la disponibilidad de piezas.
Los informes de 2024-2025 indican que la producción de drones en Venezuela se ha expandido, con nuevas instalaciones y la cooperación continua entre CAVIM, empresa pública venezolana del ramo militar, Conviasa, la línea aérea de Venezuela y técnicos iraníes.
El alcance estratégico del eje Rusia – China – Irán ha quedado tocado por el cambio de alineación de facto tras la caída de Maduro, en el contexto de la declaración de la presidenta interina Delcy Rodríguez: “Extendemos una invitación al gobierno de Estados Unidos para trabajar juntos en una agenda de cooperación”.
Tercer pino: el debilitamiento de Cuba y la izquierda bolivariana
32 miembros del equipo de seguridad de Maduro, hay versiones de que eran hasta 82 elementos, fueron neutralizados por las fuerzas especiales estadounidenses lo que deja muy mal parada a la Dictadura cubana que los proveyó. El gobierno cubano ha publicado la identidad de los caídos, otorgándoles status de “héroes”. Lo cierto es que, en términos militares, no hicieron la diferencia para Maduro o el régimen de Caracas.
Además, que es de esperar la exigencia norteamericana para expulsar a los “técnicos” cubanos de PDVSA y otras instancias de gobierno.
Cuarto pino: Petróleo, petróleo y más petróleo
Contrariamente a lo que se dice con total ligereza en redes sociales, EUA no necesita del petróleo venezolano para sus necesidades energéticas. Si bien existe capacidad instalada en Houston, Texas, para procesar el crudo pesado que produce Venezuela, la jugada geopolítica va más allá.
Las recientes declaraciones del presidente Trump de que él personalmente vigilaría los ingresos petroleros de Venezuela sugiere el proyecto de controlar de la oferta del petróleo pesado, manipulando el precio con miras geopolíticas.
Este escenario resulta particularmente grave para México cuya producción de petróleo pasado es del orden del 55 al 60% del total nacional. Controlar el precio, más que el flujo global del petróleo pesado, le otorgaría una herramienta geopolítica adicional a EUA.
Quinto pino: domando al dragón
Si bien Venezuela se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la magnitud de la inversión china es considerable si bien bastante opaca. La nueva realidad venezolana pone en duda el futuro de la inversión china en energía, en particular en la industria petrolera.
La participación económica de China en Venezuela es significativa, siendo históricamente su mayor acreedor, con préstamos respaldados por petróleo por decenas de miles de millones de dólares desde 2007, algunos cálculos llegan hasta los 100 mil millones de dólares.
Si bien no es probable un veto al flujo de petróleo venezolano a China, lo que si habrá que esperar es que se obligue a transitar por rutas y procesos legales.
Durante varios años en el Caribe operó parte de una flota global (shadow fleet) con transmisores de GPS apagados o manipulados y que surtían furtivamente de crudo, principalmente a China a precios por debajo del mercado. Bajo este esquema es que Rusia les ha dado la vuelta a las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania. Así el flujo de petróleo a China sería un factor de negociación entre potencias.
Además de que se afecta la viabilidad de la planta petroquímica en la ciudad de Jieyang, en la provincia de Guangdong. Proyecto de infraestructura multimillonario específicamente construido para procesar el petróleo pesado Merey-16 de Venezuela.
Sexto pino: desmonetizar el terrorismo
La contraparte de ese tráfico energético es el destino de los recursos que han sido utilizados para apuntalar grupos terroristas a la sombra de Irán como Hezbullah y Hamás. Sacando de la ilegalidad el comercio petrolero de Venezuela se seca la fuente para grupos subversivos en distintas partes del mundo. Estos grupos y su agenda antioccidental quedarán en el desamparo.
Séptimo pino: Las tierras raras
Más allá de los hidrocarburos, los recursos del sector primario de Venezuela son cada vez más relevantes para la competencia geopolítica. El país posee vastos yacimientos de oro, mineral de hierro, bauxita, diamantes y, fundamentalmente, tierras raras (TEI), concentrados en la región sureste fronteriza con Guyana. Un informe de El País [2] confirma que Venezuela posee enormes recursos minerales, incluyendo tierras raras, que ahora forman parte del contexto estratégico de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela.
Un eventual control norteamericano del cinturón de tierras raras en la frontera con Guyana podría romper el cuasi monopolio de China sobre estos recursos vitales para la industria electrónica. En los hechos, una ficha geopolítica más para que el presidente Trump haga su “arte del trato” con China.
Octavo pino: sacar el narcotráfico del gobierno venezolano
Espíritus sensibles se sienten sacudidos por el ninguneo del gobierno norteamericano hacia María Corina Machado. La geopolítica es un juego de poder, no de estética o buenas intenciones, y María Corina simplemente no tiene poder. La oposición venezolana es una colección variopinta de buenas intenciones sin los medios prácticos para lograrlo. Recordar el triste papel de Juan Guaidó. Afirmar que se ganaron las elecciones no es equivalente a tener los medios institucionales o de presión social para forzar una negociación.
Entran en escena los hermanos Rodríguez Gómez, Jorge y Delcy. El mayor es presidente de la Asamblea Nacional y ella juró como presidenta ante el Tribunal Supremo de Justicia. Es decir, por odioso que se vea y se escuche, Delcy tiene poder político y María Corina no. Estados Unidos negocia con quien tenga poder. En parte, se facilita el asunto porque lo de los hermanos Rodríguez Gómez es el desvío de fondos públicos y la componenda política y no el narcotráfico.
Tan esa así que el 4 de enero ya surgían reportes de que las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC de Colombia, asentadas en Venezuela por su lugar en la cadena de producción de cocaína, estaban saliendo de regreso a Colombia [3].
Estados Unidos está logrando una disrupción importante del entramado de trasiego de drogas con efectos globales. Toda vez que desde Venezuela el polvo blanco llegaba a África occidental y hasta el Medio Oriente.
Noveno pino: una izquierda Latinoamericana en proceso de mutación
La incursión armada del 3 de enero está generando una división dentro de la coalición gobernante entre pragmáticos alineados (hermanos Rodríguez Gómez) con los militares (el general Vladimir Padrino) y en contra de los partidarios de la línea dura ideológica (Diosdado Cabello).
Ante el creciente caos, resulta factible considerar que los gobiernos de izquierda de la región comenzarán a redefinir su identidad, enfatizando la institucionalidad, la lucha contra la corrupción y la legitimidad democrática en lugar de la retórica revolucionaria.
Algunos apoyan discretamente la presión multilateral para una transición negociada. Lo que marcaría un giro discursivo, en el que la izquierda busca preservar la credibilidad diferenciándose del colapso venezolano.
Este escenario abre posibilidades de reposicionamiento diplomático para México en cuanto a mediador y facilitador del diálogo en este conflicto, si es que la presidenta Claudia Sheinbaum decide tomarlo.
La izquierda en Latinoamérica no se derrumba, muta en su visión histórica. El modelo bolivariano se convierte en un paradigma fallido, no en un punto de referencia. La política regional se polariza en torno a la estabilidad, no a la ideología. Surge una nueva generación de líderes de izquierda con pragmatismo posbolivariano.
Décimo pino: la popularidad de Trump
Estudios demoscópicos en EUA señalan un incremento de tres puntos para llegar a 42% en la popularidad del presidente Trump mientras que el rechazo bajó la misma cantidad para quedar en 59%, tras la captura de Nicolás Maduro. Si bien puede parecer poca cosa, cualquier ventaja en la carrera electoral por el Congreso que se llevará a cabo en el mes de noviembre, cuenta y mucho.
Hay dos posibilidades políticas para Trump el próximo noviembre, o se consolida con un Congreso dominado por los Republicanos o quedará atenazado por una mayoría demócrata. La moneda está en aire.
SAGRADAS ESCRITURAS:
Proverbios 9:1. La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.
Fuentes:
[1] https://www.dw.com/es/ee-uu-sanciona-a-venezuela-e-ir%C3%A1n-por-comercio-de-drones/a-75345638
[2] https://english.elpais.com/international/2025-12-22/oil-gold-and-rare-earth-elements-the-backdrop-to-us-political-tension-with-venezuela.html
[3] https://www.tvcucuta.co/post/comandantes-de-eln-saldr%C3%ADan-de-venezuela





