CLAROSCUROS
PARTE III
José Luis Ortega Vidal
(1)
En una página del gobierno federal destinada a explicar la Soberanía Energética se lee
“La soberanía energética es un concepto fundamental para el desarrollo integral y la autonomía de cualquier nación. Para el Gobierno de México, este principio rector implica la capacidad del Estado para tomar decisiones autónomas sobre la gestión, aprovechamiento y administración de sus recursos energéticos, en beneficio del pueblo mexicano y garantizando la seguridad energética nacional. Este enfoque se encuentra firmemente anclado en el marco constitucional, particularmente en los Artículos 25, 27 y 28, que establecen la rectoría del Estado sobre las áreas estratégicas, incluyendo el sector energético, y el dominio directo de la Nación sobre los hidrocarburos y los recursos necesarios para la generación de electricidad.”.
(2)
El gas es un energético natural cuya extracción de la tierra se asocia con el petróleo: ahí donde hay algún tipo de petróleo hay un tipo de gas y ambos se emplean como combustibles o sirven de base para la creación de energéticos a emplearse en diversos tipos de motores y fábricas.
Si hablamos de la Soberanía Energética como objetivo de Estado debemos incluir al petróleo y sus derivados como la gasolina y el diésel y al gas natural y sus derivados para los hogares, el gas para combustible de vehículos, el gas en las aplicaciones médicas, etcétera.
Vaya, lo ideal sería que toda la energía que ocupa el país para su desenvolvimiento económico y su vida diaria, se produzca en territorio nacional.
El ex presidente Andrés Manuel López Obrador llevó esta idea a un discurso de Estado y a una meta histórica; su relevo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha recogido este compromiso a pie juntillas.
Seis años después del inicio del sexenio de AMLO y a un año de haber arrancado el gobierno de Claudia Sheinbaum, es importante cuestionar: ¿Cómo va el gobierno mexicano en materia de Soberanía Energética?
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Desde mayo y julio del 2025 entró en operación el gasoducto Puerta al Sureste, construido por la empresa norteamericana TC Energy, bajo contrato con la Comisión Federal de Electricidad.
Se trata de una obra submarina con 715 kilómetros de extensión y capacidad de transporte de 1 mil 300 millones de pies cúbicos diarios de gas, conectando desde el puerto de Tuxpan de Rodríguez Cano, con los centros de entrega en Coatzacoalcos, al sur de Veracruz, y con Paraíso, Tabasco, donde se ubica la Refinería Olmeca en el puerto de Dos Bocas.
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Detalles más, detalles menos, la refinería de Dos Bocas se propone garantizar la Soberanía Energética de México.
Sin embargo, para operar al cien por ciento y producir los 270 mil barriles diarios de combustibles, derivados de 340 mil barriles diarios de petróleo que le deben suministrar, la refinería Dos Bocas requiere gas natural.
Los ingenieros expertos en el ramo explican que el gas natural opera como combustible para calentar calderas gigantes donde el petróleo es elevado a temperaturas suficientes para diluirse…
El asunto no es tan simple, pero yo no soy ingeniero experto en refinerías y a los que consulté me lo explicaron en esas palabras llanas.
Lo que sí entiendo, sin ser ingeniero, es que el objetivo de que Dos Bocas coadyuve a la Soberanía Energética de México, depende del suministro de gas natural que nuestro país le compra a empresarios texanos quienes lo envían desde el año pasado mediante un gasoducto submarino que parte desde su puerto de Brownsville hacia Tamaulipas y Tuxpan, en Veracruz, para ser trasladado finalmente a Coatzacoalcos y a Dos Bocas.
(5)
Planteadas las cosas así esto de la Soberanía Energética es una mentira, es demagogia, es choro político, etcétera.
Todos quietos.
Que nadie se ofenda.
Si el reportero está equivocado, vengan las aclaraciones…
CONTINUARÁ




