ENTRESEMANA
“Nos hizo falta tiempo, nos comimos al tiempo…” Armando Manzanero
MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN
¿Ser “coyote” de pedigrí o funcionario público echado a los brazos de la corrupción?, he ahí el dilema. ¿Dilema con papi en el pináculo del poder?
En la mañanera del viernes 5 de julio de 2024, Andrés Manuel López Obrador andaba en la ruta crítica de dejar formalmente el cargo de presidente y presumió al orgullo de su nepotismo honorífico: el joven Gonzalo Alfonso “Bobby” López Beltrán.
“Sí, lo supe (que se reunió con Claudia Sheinbaum) y… Pero Gonzalo no, no está metido en la cuestión política; Gonzalo ha ayudado como honorífico en el Interoceánico, pero no, este, no cobra y no va a trabajar en el gobierno. Cuando me dijo eso me sentí contentísimo.
“Se va a hacer cargo de la fábrica de chocolates que tienen él en sociedad con Andrés, y él se va a hacer cargo. Y me puse contentísimo porque… Pobres de los hijos, ¿no?, se desquitan con ellos, y ellos tienen que padecer por lo que hacen los papás cuando nos dedicamos a estos nobles oficios”, refirió el entonces licenciado presidente.
Pero…
—¿En qué ayudó Gonzalo en el interoceánico, presidente? –preguntó un reportero a Su Alteza Serenísima.
—Pues me ayudaba a ver el avance de las obras, del tendido de las vías, lo de los trenes, la construcción del rompeolas en Salina Cruz, con los marinos –respondió el Duce, feliz y henchido de orgullo.
Año y medio después, en el mismo Salón de la Tesorería, en Palacio Nacional, es decir, en la mañanera de ayer, 19 de enero de 2026, Eduardo Ortega, reportero de El Financiero se dirigió a la ingeniera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y aludió expresamente al joven Bobby, quien ha sido acusado de practicar el coyotaje en altos niveles del gobierno, cuando su padre fue presidente.
Y uno de los espacios en el que práctico el tráfico de influencias, fue la obra del Tren Interoceánico, con el agravante de que, además, desempeñó el papel de “supervisor honorífico”, pero finalmente supervisor de una obra insignia con multimillonarios recursos públicos, que transó en contratos para sus amigos.
Lea usted y no se sorprenda, porfis.
—Por otro lado, quisiera yo preguntarle en torno al accidente del Tren Interoceánico: ¿qué sabe usted sobre el avance de las investigaciones? –inquirió Eduardo Ortega a Sheinbaum Pardo.
—Estamos esperando que esta semana, a más tardar la próxima semana ―fue lo que nos dijo la fiscal general (Ernestina Godoy) ― estarán dando ya un primer dictamen en lo que hacen un dictamen final, pero un primer dictamen de la causa del accidente.
Con este primer dictamen de la causa del accidente, ya viene la reparación integral del daño para todas las personas que iban en el Tren y se van a empezar a citar a cada una de ellas –, respondió la Princesa Caramelo y evitó hablar de presuntos responsables del fatal accidente, pero el colega no.
–Claro. Y finalmente sobre este tema, doctora: hace unos días, los panistas acudieron a la Fiscalía General de la República para interponer una denuncia en contra de Gonzalo López Beltrán, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por presunta responsabilidad en este accidente.
¿Está usted de acuerdo en que se investigue al hijo del presidente? –, emplazó Ortega.
—Que se investigue todo, sí, aquí no se cubre a nadie –respondió la ingeniera Sheinbaum Pardo, aunque luego tendió el manto de protección, con ese aparente dejo justiciero.
–Pero no necesitaban hacer una denuncia porque, por el accidente, se abre una carpeta de investigación. Y dependiendo de la causa, evidentemente, se revisa –puntualizó en ese ánimo de convencer de una responsabilidad legal que en siete años de la 4T, ahora segundo piso ascensor, ha transitado entre el olvido selectivo y la impunidad que, al final, es lo mismo.
Y por si quedaba alguna duda de esta defensa a ultranza, la Princesa Caramelo se alzó abogada postulante.
“Ahora, él (Bobby López Beltrán) jugó un papel honorífico en la revisión —más bien— de los tiempos y de la construcción. Evidentemente, la supervisión técnica de la construcción del Tren estuvo a cargo de ingenieros, ¿verdad? Él, más bien, era una supervisión honorífica para que se cumplieran los tiempos y la revisión, eso lo platicamos, en su momento –explicó la ingeniera presidenta.
No se ría, porfis, no se ría. Usted y yo sabemos, sin ser expertos ni chuchas cuereras en estos asuntos, que supervisor es supervisor, así sea honorífico y no cobre un peso, porque su responsabilidad es similar o mayor que del supervisor con nombramiento y quincena asegurada.
Pero la Princesa Caramelo es como Gabino Barrera y no entiende razones andando en la borrachera del poder. Y, sin medir las consecuencias de la resaca, aunque a los nuevos dueños del poder les importa un pito, continuó cual Perry Mason en Cinemascope:
“Entonces, si hay algún asunto técnico relacionado con la vía, son los ingenieros que supervisaron el Tren, los que, en todo caso, tendrían una responsabilidad, ya habría deslinde de responsabilidad.
“Pero todo debe de investigarse siempre, no debe evitarse ninguna investigación. Pero es importante aclarar esta condición”, declaró la licenciada presidenta, declaración que en buen castellano sonó a “chínguense los ingenieros, pero a mi Bobby nadie lo toca”. ¿A poco no?
Aunque, disculpe usted, didáctica presumió conocimientos y matizó:
“Pero vamos a esperar, para no adelantarnos, cuál fue la razón del accidente. Y mucho viene en la “caja negra” famosa que lleva el Tren, que es una caja que va detectando velocidades, problemas que tuvo el Tren. Y de ahí ―por lo que nos dice la fiscal― es donde están obteniendo la información. Y ellos, ya con sus propios técnicos y el apoyo que esté dando la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario del Gobierno de México estarán dando su primer dictamen.
Espero que sea esta semana, pero la fiscal nos dijo: “esta semana, a más tardar la próxima semana””.
O sea, señoras y señores, chance y el sábado 31 se confirmará que el muchachón Gonzalo “Bobby” López Beltrán es inocente de cualquier mal pensamiento y su honestidad está a salvo, porque la caja negra de la locomotora no miente y nada sabe de tráfico de influencias y transas desde el poder.
¡Ajajá!, El licenciado López Obrador podrá decir misa pero las denuncias contra sus tres hijos mayores han contado con pruebas documentales, grabaciones y testimoniales. ¿Y?
Para José Ramón, Andrés Manuel (Andy) y Gonzalo Alfonso (Bobby) la vida les cambió después de que, en 2018, antes de que su padre asumiera la Presidencia de la República, carecían de empleo, aunque eran beneficiarios de la influencia de su padre y eran aviadores incluso en la Cámara de Diputados.
¿Los chocolates dejan tantos recursos como para vacacionar en Europa y Oriente?
Bueno, bueno, justo el viernes 5 de julio de 2024 Su Alteza Serenísima se jactó de sus vástagos, que, para esos días, ya vestían ropita de marca y pulsaban relojazos de miles de pesos, camionetotas, viajes en vuelos privados y, en fin, eran machuchones, nada chairos, puro fifí:
“(…) estos se han portado muy bien, porque han aguantado todo, y son honestos, no son corruptos”, dijo en vivo y a todo color frente a millones –no se ría– de televidentes de La Mañanera.
Nomás por no dejar, Drakko, sin que sueltes la carcajada: ¿crees que, por lo menos, llamen a declarar al atildado Bobby López Obrador? ¿Se atreverán la justiciera fiscal y la demócrata presidenta? Digo.
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