La Espinita
Andy S. K. Brown*
- Contaminación: ¡Otro desengaño de Sheinbaum!
- Pablo Gómez: Ni en lo electoral dio pie con bola
- AICM y GN: Violación al Quinto Constitucional
Son muchas las ocasiones en las cuales los premios, los diplomas y las medallas sirven para lo mismo que se le unta al queso.
Ahí tiene usted el caso de los entorchados que la “científica” Claudia Sheinbaum ha recibido en materia ambiental. ¿De qué nos sirvieron a los habitantes y visitantes de la cuenca del Valle de México si la contaminación por humos tóxicos es cada vez más densa y frecuente?
Sheinbaum ha mencionado su participación en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU que ganó el Nobel de la Paz en 2007. Se ha aclarado que ella contribuyó como autora en el grupo de expertos.
También haber recibido la Medalla Nobel Sustainability Trust 2024. Una fundación (vinculada a la familia Nobel, pero distinta a los Premios Nobel oficiales de la Academia Sueca) por sus políticas de sostenibilidad en Ciudad de México, como el uso de energía solar y el transporte público.
Y en 2024 un premio específico de sostenibilidad que le fue otorgado por acciones realizadas como jefa de Gobierno, incluyendo la planta fotovoltaica de la Central de Abastos y la movilidad sustentable.
Y hasta ahí.
Pero toda su ciencia y todos sus laureles sirvieron para maldita la cosa, en tanto la referida señora fue regente de AMLO en la capital nacional durante casi todo el anterior sexenio. Ella estaba más ocupada quedando bien con su jefe para que le favoreciera con la designación como candidata presidencial.
La contaminación es asfixiante. Provoca severos problemas de salud. Inmoviliza a buena parte de los automovilistas –y de la economía–, a cuyos vehículos se inculpa de provocar los cotidianos “hoy no circula”, mientras la refinería y la termoeléctrica instaladas en Tula siguen enviando sus venenosos humos hacia el norte hasta chocar en el sur con la sierra del Ajusco.
Ahora como inquilina de AMLO en Palacio Nacional podría ordenar a Pemex que mejorara la calidad de sus gasolinas… pero tampoco.
Y antes que crear espacios arbolados y jardinados, dejó morir no solo un ahuehuete en el Paseo de la Reforma, también cientos, tal vez miles de palmeras y otras especies arbóreas.
¡Gran desilusión! ¡Los Premios Nobel –el de grupo y el casi fake en lo individual– han servido para presumir, pero nada más.
* * *
Aquí se lo adelanté desde el 27 de enero.
“El viejo Pablo Gómez ya no es aquel joven que, tras sus andanzas en 1968, sabía interpretar los signos y los tiempos para aprovecharlos en su beneficio propio.
“Este viejo Gómez no entendió los tiempos que transcurren en el país y allende sus fronteras.
“Imbuido en su fanatismo no se percató de la fragilidad de Morena que sí necesita vejigas –PV y PT– para nadar.
“Tampoco ‘leyó’ las presiones que desde el exterior ejercen políticos y empresarios de nuestros dos principales socios comerciales.
“Y sin tomar las debidas providencias Pablo se lanzó al vacío de la redacción de un borrador de reforma electoral que en estos momentos es prácticamente imposible de concretar… a menos que Morena y hasta el país paguen costosas consecuencias.
“Pablo Gómez creyó que de verdad legalmente habían alcanzado la mayoría en la Cámara Baja. Quizá fue el único porque los demás nos dimos cuentas que es ficticia y alcanzada “a la legalona”.
“Igual con el Senado de la República. Las adquisiciones de Morena provenientes de otras bancadas evidenciaron que su mayoría no es tal. Es espuria.
“Y en cuanto a lo que sucede más allá de nuestras fronteras, quien aún presume su activismo en el ’68, omitió que las duras y exigentes condiciones que Estados Unidos impondrá para la renegociación del T-MEC pasan obligadamente por las condiciones políticas del país. Su borrador de reforma electoral pone a éstas en rojo peligro.
“La reforma electoral que le encargaron AMLO y Claudia Sheinbaum es el gran fracaso de Pablo Gómez quien, al parecer, vive una realidad distinta a la de todos los demás.”
Se los dije.

* * *
A éste, al igual que a los anteriores gobiernitos, la Constitución les vale madre.
Todas las garantías o derechos humanos que la Carta Magna consagra para nosotros son letra muerta para nuestros dizque gobernantes.
No hay libertad de reunión. Mandan a su “bloque negro” para desvirtuar cualquiera de ellas.
No hay libertad de expresión. Si no compran, reprimen, pero están siempre en búsqueda de que la verdad no salga a flote.
Ahora tampoco hay libertad de trabajo, no obstante que el 5º. Constitucional señala que toda persona puede dedicarse a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. Nadie puede ser privado del producto de su trabajo sino por resolución judicial.
Y en el caso de los conductores de Uber, de Didi y de otras plataformas de transporte esa libertad se ve conculcada en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, donde además los reprime la Guardia Nacional, no obstante que hay una resolución judicial girada por la jueza decimotercera de Distrito en Materia
Administrativa, quien ordenó a la corporación federal respetar la suspensión definitiva concedida a Uber dentro del juicio de amparo 1202/2025.
Pero no. Les vale madre.
@AndySKBrown1
*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.



